Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Xurxo Fernández

Hoy me vais a permitir que me dé un poco de autobombo. Total, es mi blog, así que dónde mejor. Algunos de los que visitáis esta bitácora ya habéis leído estas palabras de Xurxo Fernández sobre El síndrome de Mowgli. Xurxo es este tipo que sale en la foto. Escribe en El Correo Gallego, y tiene la buena costumbre de disfrutar con mis libros. Estoy convencido de que si no le gustaran también me lo diría, o, simplemente, no hablaría de ellos. Yo llevo un espacio de libros en Punto Radio, y la única condición que le puse a mi amigo Cristóbal Cervantes -en realidad no fue una petición, porque entre amigos sobran estas cosas: fue un comentario- que sólo recomendaría libros que me gustasen y que jamás hablaría de mal de un libro aprovechando que soy colaborador de un medio de comunicación. Cualquiera que haya escuchado La Biblioteca de Protagonistas, los jueves sobres las 13,30 h en Punto Radio sabrá que estoy diciendo la verdad. Claro que tengo mis gustos y mis preferencias, mis filias y mis fobias, como todo el mundo, pero me las guardo para lo privado, cuando estoy con mis amigos.
A lo que iba, que me estoy desviando. Que Xurxo Fernández ha escrito una cosa muy bonita sobre mi novela y lo voy a poner aquí, por si alguien le apetece leerlo. Escribir a veces se hace muy cuesta arriba, es un trabajo con muchos altibajos y muchos sinsabores, pero sólo con leer las dos últimas frases de esta entrada uno siente que el esfuerzo ha merecido la pena.
Xurxo, tío, un abrazo grande.
" ...De todos los escritores españoles de nuestros días, Andrés Pérez Domínguez es el más afortunado. Pocos han sabido construir, como él, un universo propio tan válido. Centrarse en los personajes, elaborar una historia para ellos, convirtiéndolos en modelos sólidos como tótems. Nos lo enseñó en El factor Einstein, editada en su día por mr.
Ahora, se desmarca en Algaida con El síndrome de Mowgli. Esculpe a Montalbán como Melville a su Bartleby, como Borges a su Funes, como Chandler a su Philip Marlowe. Es claro, meridiano, conciso. A uno le recuerda lo mejor de Mickey Spillane: Kiss Me Deadly o Yo, el jurado.
En su narración, las situaciones son reconocibles. Pasa algo universalizable. Ergo: sus criaturas fantasmales se convierten en arquetipos. Es la casuística posible que se transfigura en método. Ahí, lo sórdido se convierte en sublime, el dolor en un arma, los tálamos –estén en Chicago o en El Puerto– en festivos carruseles cósmicos.
Uno siente que ya no podrá vivir sin su fértil y delicada escritura. Dios nos conserve a Andrés muchos años."

Xurxo Fernández, El Correo Gallego

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