Lo que abrigan mis colores
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Comentarios
Abrazos
Yo también seguiré con los libros de toda la vida. Lo mismo hago una entrada pronto sobre el libro electrónico.
Un abrazo,
Un abrazo,
Creí que debía contar en mi blog algo parecido a lo que has escrito tú (también me he reído), pero veo que te has adelantado, lo cuál agradezco porque hace algún tiempo que decidí no meterme en berenjenales políticos... pero es que cada vez me resulta más difícil morderme la lengua.
Un abrazo.
Y no es una opinión política, sino algo que va mucho más allá. Si te has asomado por aquí antes habrás visto que Montse Nebrera (ahora mismo no recuerdo cómo es su apellido exactamente) también le di lo suyo con lo del acento andaluz. Como ha dicho Benítez Ariza, la falta de discurso de la clase política es espeluznante
Un abrazo,
Y tu libro, ya te lo diré con mayor extensión, sencillamente maravilloso.
Un abrazo.
Me alegro de que estés disfrutando con los cuentos. Muchas gracias por tu amabilidad.
Un abrazo,
"El último viaje" es vertiginoso, espeluznante.
"Silencio" es una delicia. Una curiosidad: ¿te gusta el fútbol? Si la respuesta es negativa, me quito el sombrero. El relato es perfecto.
Aún me quedan los dos últimos cuentos por leer. Un libro como éste tiene un peligro: se puede leer con cierta rapidez. Yo he optado por pararme y leerlo con tranquilidad.
Vuelven los perdedores a ser retratados de un modo genial: los queremos, hay un punto que los salva. Tiende el lector (al menos este lector) a salvarlos de la miseria.
Y los ambientes, por supuesto. El tren, la casa de la ciega, el fútbol, ese bar en la canícula y ese camarero malage, el puticlub...
En fin, me pongo y no paro. Bueno, que sí, que soy un tío amable. Pienso que la vida es mejor así (aunque dan palos por todos los lados). Pero esta opinión mía sobre tu libro es sincera, Andrés. Como ya te he dicho en otras ocasiones, no la daría si no lo sintiera así.
Espero que nos veamos en breve en "La radio de los blogueros" (he de confesarte que iba a ser hoy, pero como hoy no podré estar yo -tengo que trabajar- le pedí a Teresa que lo pospusiéramos).
Un abrazo.
El fútbol, cada vez me voy aficionando más, pero nunca he jugado de niño, no me gustaba. Me ha ido gustando conforme me he ido haciendo mayor. Escribir es muchas veces transformarte, meterte en la piel de otro, un poco como hacen los actores. Explorar otras vidas y otras sensaciones. Y me alegro haber dado en el clavo con lo que un padre siente en Vainilla y chocolate.
Me parece bien eso que dices de retrasar el programa. Con el libro leído quedará mucho mejor. Si puedes, dile a Teresa que me avise un par de días antes.
Un abrazo y gracias de nuevo por tus palabras sobre mis cuentos. Es un placer para un escritor saber que su trabajo ha podido conmover a los demás.
Suscribo tus palabras una por una.
y Andrés, sigue vomitando ideas por favor, vivimos con ellas desde hace muchos años.
Una abrazo
patricio
Un abrazo,