Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Austria y América

Por aquí dejo estas palabras que el bueno de Alejandro Luque -que, además, tiene un blog fantástico-
nos dedicaba a Lorenzo Luengo y a mí en la presentación de las novelas del Ateneo, en Sevilla, el miércoles pasado. Aún no he leído Amerika, la novela de Lorenzo Luengo, pero tiene una pinta estupenda, y, por lo que le he escuchado contar en las entrevistas que hemos compartido estos días, pergeñada durante cinco años, con la ambición legítima del que ha nacido escritor. Tiempo tendremos Lorenzo y yo de hablar durante las próximas semanas, de cine, de libros, de campos de exterminio, o de lo que vayamos descubriendo por ahí. La promoción ha empezado, y, como decían mis queridos lobos de Kipling, buena caza a todos.

De Austria a América sin salir del Premio Ateneo


Alejandro Luque

El sevillano Andrés Pérez Domínguez y el madrileño Lorenzo Luengo, ganadores del premio de novela Ateneo de Sevilla y del Ateneo Joven respectivamente, volvieron a encontrarse ayer en la presentación de sus obras galardonadas, ambas ambientadas en el extranjero y basadas en sucesos del pasado.

En El violinista de Mauthausen, Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) ha querido "recordar que unos 10.000 españoles fueron presos en Mauthausen, de los cuales murieron unos 7.500. Siempre que se habla de campos de concentración nazis pensamos en los judíos, pero los españoles también sufrieron el holocausto", explicó el escritor.

La obra, que se desarrolla a caballo entre París, Mauthausen, Berlín y Londres, pero también en San Sebastián y Sevilla -de hecho, el protagonista es paisano del autor- tiene como personajes centrales a una pareja que vive en la capital francesa en 1940. Están a punto de casarse cuando la Wehrmacht invade el país y él, republicano español exiliado, es enviado al campo de exterminio austríaco. La vida de ambos cambiará también con la aparición de un curioso personaje que recorre Europa con un violín bajo el brazo.

Pérez Domínguez recordó que "el ministro franquista Serrano Suñer se desentendió de los presos de Mauthausen, le dijo a los alemanes que podían hacer lo que quisieran. Los pocos que sobrevivieron ni siquiera pudieron regresar a España".

"Siempre digo -agregó el autor- que una novela tiene que cumplir una doble función: entretener, divertir, pero también estar bien escrita y tratar de decir algo más. Uno de mis mayores afanes es hacer buena literatura para un público amplio".

Este galardón culmina un gran año para Andrés Pérez Domínguez, que hace unas semanas recibía también el premio de novela corta La Espiga Dorada por su obra Los perros siempre ladran al anochecer, quedaba finalista del Setenil y de postre reunía sus mejores relatos en el volumen El centro de la tierra. "Todos los premios dan alegrías, pero soy de aquí y eso da un valor añadido al Ateneo. Tenía muchas ganas de lograrlo, porque entre otros lo ganó uno de mis escritores favoritos, Juan Marsé", confesó.

lector activo. Por su parte, el Ateneo Joven 2009, Lorenzo Luengo (Madrid, 1974) escribe en su novela Amerika la peripecia de de un millonario neoyorkino que se propone concluir un proyecto que el director Jacques Tourneur dejó inconcluso a su muerte. Para ello contrata a un guionista en horas bajas y se propone filmar la película frustrada con los medios técnicos de 1950 y la misma actriz que el cineasta francés eligió para el filme.

"El lector es parte activa en esta novela, y debe abrirse paso en medio de ciertas mentiras y medias verdades. Hay en la historia mucho artificio para que no se encuentre nunca con una sola posibilidad", apostilló el escritor, autor de un ensayo sobre la resurrección de Lázaro y una traducción de los Diarios de Lord Byron, entre otros títulos.

Comentarios

Diego Prado ha dicho que…
Espero tener tu libro pronto. Ha empezado ya la marea. Buen viaje y que lo paséis muy bien.
Abrazos,
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Gracias, Diego. En ello estamos.
Un abrazo,

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