Lo que abrigan mis colores
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Comentarios
Un abrazo
LibrOviedo
Por lo que he leído en otros post de tu blog deduzco que no te gusta hablar del asunto, y no daré nombres, pero es de justicia que diga que resulta vergonzoso que algunos escritores y periodistas de Sevilla hayan querido "cargarse" tu novela y el resto de tu obra echándola por tierra y despreciando a tus lectores. Ya les vale a estos envidiosos. Conozco a algunos de ellos y te aseguro que jamás emplearé mi dinero en comprar un libro suyo.
Tus siete ediciones y tus 40.000 libros vendidos son la mejor respuesta a tus paisanos que ya quisieran tu talento (y tu talante).
Un besazo.
Araceli: muchas gracias por tus palabras. Me alegro de que te haya gustado la novela.
Respecto a lo otro, pues bueno, la verdad es que no tengo nada que decir al respecto. Creo que cada uno puede decir lo que piense sobre un libro, faltaría más, pero los buenos modales (al andar por la calle, al entrar en un bar, o al escribir una reseña) deberían ser la norma.
Anónimo: no sé si me conoces o no. Si quieres mostrar cierta confianza conmigo, que no sé si tienes, o si pretendes insultarme. En cualquier caso, para hablar así deberías identificarte.
Y los libros hay que comprarlos. Los que se regalan por el autor no suelen valorarse.