Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Morir de aburrimiento

Será porque no me entusiasma debatir por lo que nunca tendré muy claro si las redes sociales sirven para mucho más que para perder el tiempo. La utilidad que tienen para mí es el contacto con los lectores de mis libros, enlazar estos textos del blog en Facebook y en Twitter y así poder llegar a más gente. Poco más. Pero nos estamos equivocando, creo, y terminamos con la sensación falsa de que no existe nada más allá de Facebook o Twitter. Incluso de Internet. Como si el mundo real estuviera en la pantalla del ordenador o en las paridas que a unos cuantos se les ocurren y, sorprendentemente o no, acaban siendo trending topic en Twitter.

Y, a decir verdad, tampoco tengo muy claro que contar con muchos seguidores en las redes sociales signifique un número proporcional de libros vendidos. Creo que no. Los lectores son demasiado inteligentes para eso y se guían por sus gustos, por su propio criterio.

Ya sé es una paradoja leer esta entrada del blog después de pinchar en un enlace de mi perfil en Facebook o Twitter, pero es lo que pienso. Me asombra ver cómo mucha gente pierde el tiempo en las redes sociales para según qué cosas, y a veces no me queda más que dar la razón a quienes auguran que Facebook o Twitter terminarán muriendo de éxito.

Yo a veces pienso que me van a matar de aburrimiento.

www.twitter.com/aperezdominguez

http://www.facebook.com/perezdominguezandres

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2012


Comentarios

Pakiba ha dicho que…
Bueno Andrés pero a veces tambien distrae un rato viendo las chorradas que ponen. Pero los libros no los escojo por este medio sino por el autor.
Así que no te aburras y sigue escribiendo.
Un saludo.
Rosa mary ha dicho que…
Bueno yo los que tengo en facebook.Son practicamente escritores ( no todos pero casi) asi me informo de sus libros (que me moriré sin leerlos todos) je je je .Un saludo
Roma ha dicho que…
Sí que divierte, sí, al menos un ratillo. Y lo de twitter está muy bien si sigues a quién merece la pena. Pero tienes razón Andrés, la realidad que hay fuera es mucho más rica. Gracias por escribir
jcll ha dicho que…
Para tu conocimiento y buen gobierno, yo si he comprado tu libro "El violinista.."por culpa de Facebook, y lo estoy leyendo; y los de Reig, Orejudo, Uramburu, Bellver, Clemot, Amoraga, y un largo etc, aunque es cierto que no es el único criterio ni el principal. También es cierto que míos no he conseguido vender a nadie ninguno por Facebook que yo sepa. En parte pienso como tú y con las mimas palabras.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Gracias por vuestros comentarios.
Permitidme una aclaración: no quiero dar la impresión errónea de que reniego de las redes sociales, sino que creo que les damos una importancia excesiva que al final creo que no tienen.
Abrazos,

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