Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Antitaurinos


No soy un gran aficionado a los toros. Y mucho menos un entendido. Pero de vez en cuando veo alguna corrida. De tarde en tarde. Muy de tarde en tarde, puesto que hasta ayer hacía cinco años que no entraba en una plaza de toros, creo. Me gustan los toros de la misma forma que el fútbol: esto es, si la corrida o el partido me resultan entretenidos es posible que los vea. Si no, enseguida empiezo a aburrirme. Algo parecido me sucede con las novelas. Por eso muchas las abandono a los pocos capítulos de empezarlas. Pero no nos desviemos. Los toros, decía. Aunque a mí me gusten puedo llegar a entender que a mucha gente les resulte una fiesta salvaje y anacrónica. Incluso reconocer que tengan razón. Pero también digo sin reparos que ellos se lo pierden. Cinco años sin pisar la Maestranza en Sevilla y cada vez se parece menos a lo que estaba acostumbrado a ver. No sólo en el público que asiste a la corrida, porque aguafiestas, graciosillos a los que deberían poner un esparadrapo en la boca para ver una corrida siempre los ha habido, por desgracia. Uno sólo espera silencio en este momento. Dentro y fuera de la plaza. Si alguien quiere protestar o empuñar un altavoz en contra de las corridas de toros está en su derecho. Faltaría más. Pero la mala educación deslegitima cualquier protesta. Nos gusten los toros o no, en el albero hay un hombre que se está jugando la vida. 
No se me ocurren muchas formas más literales de describir el riesgo que poniéndote delante de un toro al entrar a matar. Y el matador de toros y los aficionados también tienen derecho a disfrutar de una corrida en silencio.



© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2012

Comentarios

Pakiba ha dicho que…
No me gustan los toros y no soporto que hagan daño a un animal
para pasarlo bien,lo encuentro inhumano.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Respeto tu opinión, Pakiba. Pero, como digo en la entrada, también se debería respetar a a los aficionados, y sobre todo el momento en que un torero se está jugando la vida en la plaza y no molestar o distraerlo con gritos o pitos. Un abrazo,
Anónimo ha dicho que…
Guapo eres joío!!
Alicia ha dicho que…
No me gustan los toros, nunca he estado en una plaza ni creo que la visite porque me han dicho que en directo la agonía del toro se vive aún más, pero también me parece que los antiloquesea no son nunca tolerantes con los demás, ya sean antitaurinos, antisistema, abtiglobalización o yo qué sé...siempre se permiten el insulto y la agresión a los que no piensan igual. Creo haber leído que la raza del toro de lidia sólo existe para eso, para la lidia, pero no sé si el arte del toreo podría mostrarse sólo con la 1ª parte de la corrida, antes de empezar con las banderillas y todo lo demás, no entiendo de eso. Me encanta el aire retro que el b/n da a la foto. Saludos
Anónimo ha dicho que…
Viva Sevilla!!
A mí también me gusta la foto. Pero sé que no eres muy feriante, guapo.
Besitos
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Alicia, estamos de acuerdo: se debería estar en contra de algo pero al mismo tiempo respetar a los demás. No veo esto en los antitaurinos, la verdad.
Anónimos (anónimas, espero...): :-)

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