Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Nazis en Grecia


                  
Creo que nunca he escrito dos entradas en el blog en menos de veinticuatro horas, pero hoy es un día triste y hago una excepción. Lo había escuchado en la radio. Esta tarde un periodista contaba cómo el sicario del partido griego neonazi que ha obtenido representación parlamentaria conminaba a los periodistas a levantarse cuando entraba el kapo en la rueda de prensa. Lo acabo de ver ahora. Me he acordado de mi tía, que me ha contado muchas veces cómo durante la Transición a veces entraban los ultras en la cafetería de Madrid donde trabajaba y obligaban a los clientes y a los empleados a entonar el Cara al sol. Todos cantaban. El miedo tiene esas cosas. Estoy seguro de que por eso algunos periodistas griegos se han puesto de pie.
He escrito kapo y sicario. Sí. Por sus modales los conoceréis. La única diferencia que veo con los nazis de hace ochenta años es que aquellos no llevaban camisetas dos tallas más pequeñas de las que les correspondía y algunos parecían un poco más sofisticados que estos botarates. Qué pena. Qué miedo. No hace falta ser un experto. Basta leer un poco: una crisis brutal, el dinero cada vez con menos valor, y la culpa la tienen los países más poderosos que nos están chupando la sangre y las minorías de inmigrantes (antes los judíos; ahora los chinos, los moros, los negros) que nos quitan el trabajo y el dinero. Basta un líder populista (no hace falta que tenga estudios o unas mínimas nociones de política) que sepa soltar unas cuantas frases grandilocuentes en el momento justo y que la llama prenda entre tanta gente descontenta, desesperada porque no hay un líder capaz de mostrarle el camino de la salvación.
Ciertos estirados se quejan de que algunos escritores a veces recurramos a los nazis para aderezar nuestros libros. Por alguna razón los tarados de las esvásticas nunca han dejado de estar presentes. A mí me gustaría que sólo existieran en las novelas.


© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2012

Comentarios

Monica ha dicho que…
Esto claro que da miedo...
Rosa mary ha dicho que…
Da más que miedo ,la segunda guerra mundial empezó así (y cada vez tienen más poder )
Alicia ha dicho que…
Es grave que existan estos tipos, es grave que pasen estas cosas, donde el miedo se impone a la cordura y el sentido común, pero lo grave es que hayan conseguido los votos suficientes como para tener representación parlamentaria!! Algo no marcha demasiado bien. Saludos.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Ya digo. Basta saber un poco de Historia para estar preocupado.
Abrazos,

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