Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Las escaleras del Guggenheim. Tour de El silencio de tu nombre XVII (Bilbao)


         El miércoles, antes de que Txema venga a recogerme, ya he dado otro largo paseo para disfrutar del frío de Bilbao. Poco después de las ocho ya estoy otra vez delante de la fachada del Guggenheim. Bajo por las escaleras donde hace justo tres años, Óscar Oliveira, Lorenzo Luengo y yo nos echamos una carrera, de noche. Cuántas risas y cuántos buenos momentos pasamos durante la promoción de El violinista de Mauthausen. Por muchos libros que escriba y por muchas promociones, nada será tan especial como aquello. También fue especial la gira promocional de La clave Pinner, hace ocho años, pero me sigo quedando con la de El violinista de Mauthausen.
         Esta vez Txema y yo vamos en taxi a la radio porque llevo las maletas. Grabo una entrevista en Onda Cero para el programa local y desde San Sebastián me graba otra Eduardo Yáñez. Eduardo me ha entrevistado varias veces, pero hasta ahora nunca he tenido la oportunidad de saludarlo en persona. Espero solucionar este problema alguna vez, porque me lo paso muy bien en sus entrevistas y cuando lo escucho en los programas que hace en Onda Cero para toda España.
         Luego me encuentro en los estudios de EITB con otro viejo conocido de la radio: Félix Linares. Otro momento fantástico cuando grabamos la entrevista para su programa, Pompas de papel. A estas alturas ya resulta un territorio común hablar de buenos momentos con viejos amigos que me voy encontrando. Pero es lo que tiene cumplir años y acumular libros escritos. Siempre que los escritores en ciernes me piden consejo les digo lo mismo: en este oficio no hay más secreto que trabajar y trabajar hasta que un día la suerte se ponga de tu parte.
        
Txema Soria se despide de mí porque tiene que resolver un asunto importante, pero me deja en buenas manos. Tengo que grabar una entrevista para el programa Fórum. Ya he estado ahí otras dos veces, cuando lo presentaba David Barbero. Ahora lo presenta Begoña Zubieta, y el resultado es tan bueno como antes. Media hora charlando delante de las cámaras. Un placer. Me desmaquillan rápido al terminar porque tengo el tiempo justo para llegar al aeropuerto. Pero los de la televisión vasca lo tienen todo previsto y hay un taxi esperándome en la puerta. A media tarde ya estoy de vuelta en Sevilla. Muy contento.

© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2012




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