A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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Sembrar y recoger. Tour de El silencio de tu nombre XIX (Madrid)
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No
me gusta escribir un diario en diferido. Pierde el encanto de la inmediatez. Pero
me he dado cuenta de que los días que estoy de promoción termino tan cansado
que no siempre puedo robarle horas al sueño para escribir en el blog. El lunes
es uno de los días más emotivos de toda la promoción de El silencio de tu nombre. Nuria viene a recogerme al hotel en un
taxi, muy temprano, y vamos a la editorial porque hemos quedado con un
periodista de RNE. Enseguida nos vamos a Onda Cero, donde por fin voy a encontrar
a dos amigas. La primera es Rosana Güiza, a quien conocen todos los que escuchan
el programa de Carlos Herrera por las mañanas. Esa catarata de energía a la que
los oyentes del programa adoran. Cuando uno la tiene delante y charla con ella
se da cuenta de por qué. Nos damos un abrazo en cuanto entro en el estudio. Lo
mismo hace mi querida Begoña Gómez de la Fuente, en cuanto puede soltar los
auriculares y levantarse de la mesa donde está haciendo el programa en directo
porque Carlos Herrera está hoy en Chicago cubriendo las elecciones norteamericanas.
Cómo pasa el tiempo. Hace ya nueve años que colaboré con Begoña en un programa
para toda España, y luego hemos compartido algunos ratos de radio pero nunca
nos habíamos encontrado frente a frente. El rato que paso en el estudio de Onda
Cero en Madrid es como una reunión de amigos. Rosana a mi izquierda, Begoña a
mi derecha, y un poco más allá Pedro Javier Cáceres, el hombre de los toros en
la cadena, y Lorenzo Díaz, con quien charlo unos minutos antes de empezar el
programa sobre varios restaurantes de postín en Madrid que frecuentaban los
nazis exiliados durante la guerra fría. Y desde Sevilla Enrique de Miguel y
Jesús Melgar también hacen alguna pregunta. Lo de la reunión de amigos es
verdad. Y es la clave de que las entrevistas en los medios resulten naturales:
nunca pienso que haya nadie escuchando al otro lado del micrófono o la cámara.
Es tan sencillo y tan difícil como eso. Os dejo la entrevista, por si os
apetece escucharla. A mí me gustó mucho.
Tengo
ocasión de charlar un poco con Josemi Rodríguez Sieiro antes de marcharme. Me
cuenta algunas cosas interesantes sobre nazis exiliados en Galicia. Tenemos que
hablar más adelante otra vez. Pero no podemos entretenernos más porque en Punto
Radio nos espera otro viejo amigo, Jaume Segalés. Al encontrarme estas semanas
con tanta buena gente que se porta bien conmigo pienso que quizá no sea mentira
eso de que para recoger hay que sembrar primero, y además sin esperar nada a
cambio. Y a veces la vida te devuelve una cosecha inesperada. Estos días tengo
la sensación de que estoy recogiendo mucho más de lo que he sembrado nunca. Y
no sé si lo merezco.
Por
la tarde tengo que hacer varias entrevistas en la editorial pero entre hueco
y hueco Nuria ha desembalado una montaña de cajas de donde salen cientos de
ejemplares de El silencio de tu nombre que he dedicar para los clientes de El corte Inglés. Durante la tarde del lunes
no me da tiempo a firmar ni la mitad. Por eso el martes seré de los primeros en
cruzar la puerta de las oficinas de Random House en Madrid para emparedarme
entre mi novela multiplicada milagrosamente para firmar hasta el último ejemplar.
Emocionante leer lo publicado, Andrés, ¡ENHORABUENA! Si es que no hay más que tomar al pie de la letra lo que dices en la contraportada de tu libro "El factor Einstein" al presentarte respecto a las creaciones ajenas: "...Al terminar de leerlos me fata tiempo para recomendarlos" Pues éso..., mis mejores deseos para tu nueva novela. Saludos.
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
Comentarios
Si es que no hay más que tomar al pie de la letra lo que dices en la contraportada de tu libro "El factor Einstein" al presentarte respecto a las creaciones ajenas: "...Al terminar de leerlos me fata tiempo para recomendarlos"
Pues éso..., mis mejores deseos para tu nueva novela.
Saludos.