Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Otra vuelta al sol

Otra vuelta al sol. Esta no ha sido fácil. Cómo podría serlo cuando los árboles bajo cuya sombra creciste empiezan a combarse y descubres cuánto quema el sol. Mowgli ha sido el primero en marcharse. Lo raro, o no tanto, es sentirte bien pese a todo. Quizá sea porque hacer lo que toca cuando toca no es mala forma de encajar en este circo absurdo que llamamos vida. No me quejo de la mía, vaya por delante: cuido de los míos, como mejor sé y como mejor puedo; escribo y leo cada día, siento el cariño de unas cuantas personas muy queridas y también el respeto de mucha gente a la que no conozco pero que, en una curiosa asimetría resultante de juntar letras, sí me conoce o al menos conoce lo que dejo entrever, casi siempre mucho menos de lo que parece. Practico yoga, salgo con la bici, paseo, hago alguna escapada. Me complace que el motor siga rugiendo, poderoso, aunque algunas piezas necesiten ser ajustadas y engrasadas de cuando en cuando. Nada grave: los buenos coches duran para siempre si el motor funciona y los cuidas un poco. Duermo como un bebé, esa es una de las conquistas más rotundas e insólitas de los últimos años; como bien, bebo vino con mis amigos, veo películas y algunas mujeres todavía sonríen y hasta humillan los ojos con coquetería pudorosa cuando las miro.

Me conformo con poco, parece. 

Pero no.

En realidad es mucho.


Julio de 2026 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla