De succiones genuflexas


No me voy a andar por las ramas. Creo que la ocasión lo merece. Al que le guste, bien, y al que no, pues nada, me alegro. No tenía ni idea de la polémica que se había desatado. Bastantes cosas tengo a mi alrededor, y bastante más importantes, como para andar pendiente de según qué asuntos. Pero esta mañana me he enterado de que Javier Tebas, presidente de la liga española, había pedido perdón a los chinos. En chino. Así que me he puesto a escarbar un poco, por pura curiosidad. 

A estas alturas ya sabréis lo ocurrido, pero por si acaso, os lo cuento. Parece que Mbappé, el jugador del Real Madrid, durante una entrevista recordó un meme en el que aparecía su cara sobre la imagen de Mao Zedong (yo sigo prefiriendo Mao Tse-tung, pero allá cada cual con sus gustos). Al comentar el montaje, dijo que se trataba de un tipo que creía que era un dictador chino. Ni siquiera pronunció su nombre, igual hasta ni lo sabía. Contó también que utilizaba la imagen para bromear con sus amigos. Como cualquier ingenuo ―a mí me habría pasado igual, lo confieso― al francés no se le ocurrió que el asunto pudiera dar para mucho más.

Pues sí que daba, oye: la televisión estatal china ha retirado las retransmisiones de La Liga y los anuncios protagonizados por el futbolista. Tres empresas chinas  anunciaron la ruptura de sus acuerdos comerciales con él. El Ministerio de Exteriores chino, dando muestras de una enorme sensibilidad, también se ha apresurado en recordar que las palabras que hieren los sentimientos del pueblo chino encuentran el rechazo de su sociedad. Emociona ver que no todo en el mundo del fútbol son puyas y darte cuenta de que la sensibilidad puede ser muy contagiosa: Javier Tebas lamentando la ofensa compungido ―en chino, como decía más arriba―, La Liga pidiendo perdón en nombre de todos sus clubes y el propio Mbappé disculpándose esta mañana por haber llamado dictador a un dictador. Que tiene su mérito. Menos mal que las costumbres de abrirse el vientre con un sable para expiar las culpas o cortarse el meñique son japonesas. Escalofríos me da imaginar lo que pasaría.

Puedo entender que el Gobierno chino se mosquee porque considera una ofensa llamar dictador al hombre que gobernó el país desde 1949 hasta su muerte, en 1976. Al cabo, el Partido Comunista de China sigue venerándolo. La represión política, las hambrunas y la Revolución Cultural se antojan detalles menores cuando de defender el honor del personaje se trata. Total, qué más da diez millones más o diez millones menos de muertos. Sin embargo, me cuesta más entender ―miento: en realidad lo entiendo pero me cuesta aceptarla― la facilidad con que determinados personajes e instituciones occidentales se apresuran a pedir perdón cuando peligra el bolsillo. Parece más difícil defender la libertad de expresión, la democracia y los derechos humanos cuando los millones amenazan con irse a otra parte. Mejor arrodillarse, sin ningún pudor, y practicar esa modalidad diplomática que podríamos llamar succión genuflexa. Procurando, y esto es muy importante, que el beneficiario quede satisfecho.

Con la succión, digo.


Octubre de 2026


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Las opiniones de los demás