Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Espíderman

Espíderman


Que no se asusten los puristas al ver el título. No se me ha olvidado la lengua de Shakespeare. La e y el acento en la i son para que no haya equívocos. La otra noche, apoltronado en la butaca del cine mientras disfrutaba de los tráilers, me retrepé en el asiento al ver el traje rojo y azul con la araña plantada en la espalda. Por fin estaba aquí la nueva versión del hombre araña. Pero a pesar de las imágenes prometedoras se me arrugó el entrecejo al enterarme del nombre, Spiderman, o sea, espáiderman, pronunciado en inglés. Independientemente del don de lenguas de cada uno, este carismático héroe de la Marvel ha sido espíderman para todos los que echamos los dientes leyendo tebeos en los setenta, espíderman con acento en la i, aunque lo escribamos Spiderman.
Siento como si a todos los lectores del héroe creado por Stan Lee nos hubieran dado un tajo en la memoria, en nuestros recuerdos infantiles. Supongo que la película tendrá un éxito enorme, y seguro que habrá secuelas. Tal vez, dentro de no demasiado tiempo, los niños que descubran al trepamuros en el cine sin haber leído las viñetas primero, lo llamen por el nuevo y correctísimo nombre de espáiderman, pero para mí, igual que para una legión de devoradores de historias que aprendimos a leer con El Jabato, El Capitán Trueno o El Guerrero de Antifaz, el hombre araña será siempre espíderman, por muy incorrecto que parezca.


© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2002







Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla