Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Orgasmo global

 o sé si fue a esta misma hora, Fernando, pero bueno. El otro día ya lo hablamos Cristóbal y yo. Algunos teníamos la disculpa de estar haciendo un programa de radio, pero aunque a pesar de las buenas intenciones el mundo sigue más o menos igual, al menos, qué quieres que te diga: a quien no le haya tocado el Gordo de Navidad que no se preocupe, porque el viernes pasado, 22 de diciembre, día del solsticio de invierno, era el que había elegido una asociación pacifista de Estados Unidos para convocar un orgasmo a escala mundial, a ver si la energía positiva del sexo global era capaz de acabar con las guerras del planeta. Estoy seguro de que a más de uno el argumento le pareció poco serio, pero a mí me hizo mucha gracia, la verdad, cuando pienso en millones de personas arrejuntadas a la misma hora para lo mismo... Ya me en-tiendes. Las calles vacías, los televisores apagados y los teléfonos móviles en silencio para el buen desarrollo de la cópula. Igual no sirvió para nada, pero seguro que fue la mar de divertido, y es más original que las manifestaciones, que al final no sirven para nada, o esas reuniones de la ONU en la que no se decide nunca nada bueno o se hace demasiado tarde, y que tienen que ser de lo más aburridas.
Así que, querido amigo, me parece muy bien eso del orgasmo mundial. A lo mejor eso de la energía positiva resulta que es verdad, y mira, lo peor que puede pasar es que se repita más veces. Pues eso, como te decía al principio: el que pueda, que se ponga manos a la obra, que se anime, hombre, porque nunca se sabe. Ni Lotería de Navidad, ni Lotería del niño. Nada. El mejor premio es el superorgasmo este. Si a uno no le toca el premio siempre puede volver a jugar. Oye, mira, nunca se sabe, si al final no se consigue la paz mundial, al menos eso que se lleva uno para el cuerpo. Ah, y Feliz Año Nuevo.

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2006


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