Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Elecciones

Todavía no ha empezado oficialmente la campaña electoral, Cristóbal, pero con tanta fotos y tantos tira y afloja ya empiezo a estar harto. Yo no sé a los oyentes, o a ti, Cristóbal, pero a mí, la verdad es que cada vez me cuesta más diferenciar a unos candidatos de otros. Todavía no hay carteles en la ciudad, pero los veo en la tele o en los periódicos, querido amigo, a los candidatos que de pronto parecen haber perdido el sentido del ridículo y me parecen todos iguales: tan repeinados, las sonrisas de niños buenos, las expresiones de aparente determinación, la parafernalia y el esfuerzo destinados a caernos bien, a convencernos de que les votemos, y me parecen todos iguales. Los miro y me recuerdan a esos niños caprichosos que conceden una tregua a sus padres y se portan bien durante un rato para conseguir lo que quieren, a esos maridos infieles que prometen no volver a faltar a sus deberes conyugales para conseguir un beso o una caricia. Será que cada vez soy más escéptico, más descreído; será que las promesas que escucho a los políticos se me antojan quimeras. Pero me gustaría que fueran verdad, si no todas, sí algunas de las cosas que nos ofrecen los políticos antes de las elecciones. Lo malo es que al final siempre hay algo que se cumple, invariablemente, Cristóbal: al final habremos de recurrir a los versos de Neruda: “qué corto es el amor, y qué largo es el olvido”. Pablo Neruda, que, por cierto, también hizo sus pinitos en las complicadas aguas de la política. Todavía nos queda mucha propaganda que escuchar, querido amigo, promesas grandilocuentes, carteles gigantescos, confeti en los mítines como si fueran bodas, altavoces con el eslógan de turno bien alto. En fin. Que gane el mejor o, puestos a concluir la separata en plan literario, como decían los lobos de Kipling en El libro de la Selva: “Buena caza a todos”.

  Andrés Pérez Domínguez, enero de 2007
Emitido en  Punto Radio, el 26 de enero de 2007

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