Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El castillo de Drácula

 Querido Cristóbal: ya sabes que en los tiempos que corren no es fácil que los mitos puedan sostenerse con la misma fuerza que antes, que con tanta telebasura y tanto famosillo advenedizo en la tele es difícil que uno tenga referentes a los que admirar. Y ahora que me he enterado de que el castillo de Drácula se ha puesto a la venta en Rumanía me ha dado por pensar que no es que se nos estén cayendo los mitos, sino que al mismísimo conde transilvano se le han empezado a caer los colmillos sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo.
 La cuestión es, Cristóbal, que el actual propietario del castillo de Bran, que así se llama el castillo de Vlad Dracul, aquel al que le gustaba almorzar viendo a sus enemigos empalados en el patio, lo ha puesto a la venta porque no puede hacer frente a los gastos de mantemiento de las 56 habitaciones con las que cuenta la fortaleza. Parece que la calefacción no funciona, querido amigo, y uno no puede dejar de pensar en Christopher Lee o en Gary Oldman tiritando en las noches gélidas de Transilvania.
 60 millones de euros, Cristóbal, es el precio que el actual propietario ha puesto a la principal atracción turística de Rumanía. Y yo, te digo la verdad, si tuviera dinero los pagaba con gusto. Pero escribir novelas y hablar en la radio no da para tanto, y pena me da, querido amigo, que el Juan Antonio Roca de turno ―seguro que también hay un Juan Antonio Roca en Rumanía― ponga el dinero en la mesa y se adjudique el castillo, el castillo con el mito del conde Drácula incluido, claro está. Que aquello acabe convirtiéndose en un campo de golf o en un parque temático descafeinado. Nunca he visitado Rumanía, Cristóbal, pero ganas me dan de ir cuanto antes para conocer el castillo, antes de que el fantasma de Drácula desaparezca, entrar en sus habitaciones y recorrer sus pasillos a oscuras con la ilusión de encontrarme con el último de los monstruos románticos y despedirme de él para siempre.

 © Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2007
Emitido en Punto Radio el 23 de marzo de 2007


Comentarios

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein