Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Las víctimas

Cristóbal, ahora que el etarra De Juana está por fin en su tierra y parece que por fin se alimenta de tortilla, parece que a algunos presos les ha dado por imitar su gesto y dejar de comer, a ver si el gobierno tiene con ellos la misma buena voluntad que con el vasco. Y, la verdad, Cristóbal, como me da la sensación que hablar del asunto de De Juana Chaos es como caminar descalzo haciendo equilibrios por el filo de una navaja, y sé que se puedo ofender a más de uno, he preferido levantar un poco la vista y mirar un poco más allá, a los políticos, Cristóbal, a los que con la nariz tapada o mirando para otro lado defienden su excarcelación o a los que han animado a los españoles a salir a la calle. Y lo cierto es que en medio de unos y de otros, aunque hayan apoyado uno de los dos bandos, Cristóbal, yo creo que se han quedado las víctimas, en tierra de nadie, porque, ¿sabes lo que pienso, querido amigo?, que en todo lo que está pasando quizá lo que menos les importe a muchos políticos sea que De Juana esté en la cárcel o en la calle, que coma tortillas o que sea alimenta-do a la fuerza con una sonda. Tenemos las elecciones a la vuelta de la esquina, querido amigo, una época donde a los políticos no les importa hacer el ridículo y mentir con desvergüenza, una época, desgraciadamente, donde cualquier cosa vale para tirar al adversario como arma arrojadiza. Es eso lo que me duele, querido amigo, lo que me inquieta, la ligereza con la que alguien puede convertirse en un arma arrojadiza cuando hay elecciones por medio: ahora las víctimas, otras veces los pobres, los ancianos, los inmigrantes. Cualquiera vale con tal de hacer daño al contrario. Y esto va por todos, Cristóbal, no quiero dejar de subrayarlo: los que están a favor de dejar a De Juana en la cárcel y los que están en contra. El pudor ―o, la falta de pudor, mejor dicho― no entiende de colores, de himnos o de banderas.

 © Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2007

Emitido en Punto Radio el 16 de marzo de 2007

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