Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El ayuno de Julián Muñoz

Oye, Cristóbal: estoy que no vivo desde que Julián Muñoz se ha puesto en huelga de hambre. Preocupado me tiene el hombre. El ex acalde de Marbella, empeñado en imitar a De Juana Chaos, ha dejado de comer, el pobre, y no veas la ternura que me despierta. Igual que cuando lo veo en esas imágenes que han puesto estos días en la tele, dándose un baño de masas cuando era alcalde, estrechando la mano de los marbellíes y diciendo ―te lo juro, Cristóbal, cada vez que lo veo me quedo clavado en el sillón―: “Los golfos a la cárcel, los golfos a la cárcel”, como si la corrupción, los chanchullos o el dinero desaparecido no tuvieran nada que ver con él.
 La verdad es que si uno no tiene nada mejor que hacer a la hora de la siesta, me vas a permirtir, querido amigo, que recomiende a los oyentes que vean el Tomate. De verdad, pones la tele por la tarde y es más interesante que el telediario. Es más, ¿sabes lo que te digo?: que como siga el asunto de Marbella dando guerra me da la sensación de que la gente va a ver este programa, El Tomate, para informarse, en lugar de conectarse a la CNN, tan circunspecta. Lo pienso y no me cuesta imaginarse a todo el mundo, querido amigo, acomo-dados en el sofá a la hora de la siesta, sin poder pegar ojo porque empieza El Tomate. A Mayte Zaldívar y a Marisol Yagüe, A la Pantoja entrando y saliendo del juzgado. Y es que yo creo que la Operación Malaya se ha convertido en el estudio más interesante que se puede hacer sobre la desfachatez y la caradura, y te aseguro que escucho hablar a los acusados y alucino en colores. Nadie tiene la culpa, nadie ha robado, nadie ha hecho nada. Los millones desaparecen en Marbella como por arte de magia.
Y, ya te digo, Julián Muñoz, se ha puesto en huelga de hambre y todavía no sabemos muy bien por qué. Media España está en vilo, Cristóbal: no sabemos si el Cachuli está de ayuno para protestar por lo de su novia tonadillera, si ha dejado de comer porque quiere parecerse al terrorista De Juana, si quiere que le den la condicional porque no le dejan ver el partido de Canal + los domingos, o tal vez, simplemente, porque quiere ponerse en forma y no tener que ajustarse más el cinturón del pantalón a la altura de los sobacos.

 © Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2007
Emitido en Punto Radio el 11 de mayo de 2007


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