Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La última jornada

 uerido Cristóbal: esto se acaba. No te creas que me he vuelto apocalíptico por culpa del calor, qué va. Me refiero a la Liga. Este domingo va a ser el desenlace y, como en las buenas historias de intriga, el campeonato no se va a resolver hasta el último momento. Y no se va a resolver, Cristóbal, ni por arriba ni por debajo. El Sevilla todavía puede ganar el campeonato si se produce alguna carambola, y el Betis puede salvarse sólo con ganar el partido. Yo creo que el Betis tiene más fácil salvarse que el Sevilla ganar la Liga, pero nunca se sabe.
 Mientras tanto, querido amigo, el espectáculo es divertido: media ciudad deseando que su equipo se salve y la otra media esperando que pinchen el Barça y el Madrid y que su equipo le gane al Villarreal. Hasta yo, que nunca he sido demasiado futbolero, conectaba la radio el pasado fin de semana mientras conducía, y este domingo pienso volver a hacerlo. Y es que a veces te sorprendes a ti mismo haciendo estas cosas, Cristóbal, mirando las páginas deportivas los lunes por la mañana, escuchando la radio para enterarte de cómo va el partido. Te descubres haciéndolo y al final sacudes la cabeza y sonríes, con resignación, lo haces y te alegras porque, al cabo, aunque siempre te haya costado admitirlo, tienes muchas más cosas en común con la gente que te rodea de lo que pensabas. Y eso, que quieres que te diga, Cristóbal, la verdad es que no está tan mal.

 © Andrés Pérez Domínguez, junio de 2007
Emitido en Punto Radio el 1 de junio de 2007

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein