Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Cobardes

 Pues sí, Cristóbal, yo también he visto las imágenes del vagón del tren en Barcelona donde un malnacido golpea a una muchacha por ser ecuatoriana. El motivo, a estas alturas, la verdad es que incluso resulta irrelevante. El caso es que la golpea, le da una patada, la insulta, el valiente. Pero por desgracia, querido amigo, estamos ya tan acostumbrados a ver estas cosas que la violencia ha dejado de resultarnos ajena, y lo que más inquieta, fíjate, es lo que se veía en una esquinita de la imagen, un tipo serio, sentado muy recto en su asiento, mirando para otro lado mientras el energúmeno le daba de tortas a la muchacha. Este chaval, Cristóbal, estaba a lo suyo, como si no pasara nada y, ya te digo, es su miedo lo que más me inquieta. Uno no sabe hasta qué punto el instinto de supervivencia puede empujarnos a la cobardía, pero lo cierto es que me preocupa pensar que en un momento dado podamos llegar a ser tan cobardes: yo, tú, cual-quiera de los oyentes.
 o de que el otro, el agresor, ahora se descuelgue con la pantomima de que estaba borracho, Cristóbal, no es más que otro despropósito, una chulería de tantas. A mí lo que más me preocupa es eso que te digo, querido amigo, que tal vez lo que nos pasa es que demasiadas veces miramos para otro lado cuando se comete una injusticia, no sólo física, sino verbal, cuando un abuso pasa por delante de nuestras narices y no hay nadie capaz de hacer nada. Yo me quedo mucho más tranquilo, qué quieres que te diga, cuando hay alguien que al menos levanta la voz para protestar.

© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2007

Emitido en Punto Radio el 26 de octubre de 2007

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