Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Correos

Querido Cristóbal: el otro día vi un reportaje en un telediario que me llamó mucho la atención. Una cámara de televisión seguía durante varios días el recorrido de una carta, desde el mismo momento en que una mujer la escribía, sentada a la mesa de su salón, el camino hasta el buzón, el cartero que la recogía, cómo se almacenaba en Correos, cómo se entregaba a su destinatario ―el hermano de esta señora―, que abría el sobre con ilusión y la leía. Y, lo curioso, Cristóbal, y lo triste también, es que mandar una carta sea noticia. Parece, Cristóbal, que ya casi lo único que se manda por correo son extractos bancarios, publicidad, citaciones judiciales o malas noticias. Nos hemos acostumbrado al correo electrónico, que es más rápido, más cómodo. Basta con apretar un botón para enviarte desde mi despacho las separatas que sabes que me gusta que tengas antes que los oyentes, y eso, aunque está muy bien, nos ha vuelto más perezosos, querido amigo. Tengo claro que se trata de una batalla perdida, pero cuando me pongo a pensarlo sé que nunca será lo mismo pulsar un botón del ratón de mi ordenador para abrir un correo que ir hasta el buzón, meter la llave en la cerradura, abrirlo y mirar dentro con la esperanza de que alguien nos haya mandado una carta que deseábamos recibir desde hace mucho tiempo, sopesar el sobre, abrirlo con cuidado, sostener el papel entre las manos y sentarnos a leer, tranquilamente, como si no tuviéramos prisas, como si estuviéramos en otro tiempo no tan lejano en el que la única forma de responder era sentarse a escribir de nuevo, en un papel, coger un sobre, poner un sello y enviarlo, son-riendo porque sabes que alguien mirará cada día su buzón con la misma esperanza y la misma incertidumbre que tú. Qué quieres que te diga, Cristóbal: ahora todo es más modo, más rápido, más moderno, pero no estoy seguro de que sea mejor.

 © Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2007

Emitido en Punto Radio el 11 de octubre de 2007

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