Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Esperanza de vida

Oye, Cristóbal, no veas lo contento que me he puesto. Me he enterado esta semana de que la media de vida de los españoles acaba de subir hasta los ochenta años, fíjate, para los hombres, y algunos más para las mujeres. Ochenta primaveras, que se dicen pronto. Y, ya te digo, me he puesto contento, y seguro que los oyentes y tú también, Cristóbal, porque, qué quieres, a medida uno va cumpliendo años se alegra de que la esperanza de vida se vaya alargando un poco, para poder arañar algún tiempecito más a esta puñetera existencia, que a pesar de las cosas malas que tiene, que son muchas, nos gusta tanto.
Pero, si te digo la verdad, querido amigo, estoy seguro de que los que más contentos se tienen que haber puesto con esto de que se alargue un poco la esperanza de vida son los bancos. Sí, Cristóbal, los bancos, los de siempre. Con los pisos cada vez más caros y las hipotecas cada vez más desorbitadas, los treinta o los cuarenta años que necesitamos para pagar nuestra vivienda, si aumenta la esperanza de vida, no va a ser ningún problema. Fíjate qué bien, cualquiera de los chavales que ahora terminen una carrera y estén a punto de dejarse el lomo en un trabajo por menos de lo que cuesta un alquiler ya no se van a tener que preocupar porque, dentro de nada, con esto de una mayor esperanza de vida, cualquier banco anunciará sus nuevas hipotecas a cincuenta, a sesenta años, como si nos hiciera un favor, como si en lugar de un banco fuera una ONG. Y todos tan contentos.

© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2007

Emitido en Punto Radio el 2 de noviembre de 2007

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