Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La España de Cuéntame

 Cristóbal, no sé si te he contado alguna vez que hay una serie de televisión que a mí me gusta mucho. Se trata de Cuéntame, que, pese a sus detractores, me parece una mirada más que lúcida sobre el pasado reciente. Las tribulaciones de la familia Alcántara, que lucha por salir adelante durante los últimos años de la Dictadura. En los últimos episodios la serie está ambientada en noviembre de 1975, ya sabes, cuando Franco se murió. Yo era muy pequeño para acordarme, pero seguro que mucha gente recuerda la angustia de aquellos días, cuando la gente se dividía entre los que querían que el dictador se muriese de una vez y aquellos que hubieran cambiado años de su vida para que Franco durase eternamente.
Y me da la sensación, Cristóbal, que los españoles no hemos cambiado demasiado desde entonces. A veces veo con tristeza que seguimos atrincherados en dos bandos antagónicos, que la ultraderecha está viviendo uno de sus momentos más dulces en nuestro país, que cada vez hay más descerebrados con camisas azules y banderas con el yugo y las flechas y el águila imperial dispuestos a sacar el pecho en desfiles nostálgicos. Ya te digo, querido amigo, los veo y es como si estuviera delante de la tele viendo la serie Cuéntame. Para algunos parece que no ha pasado el tiempo, como si se hubieran quedado atrapados en una especie de jaula y no pudieran salir, como si en lugar de estar en noviembre del 2007 estuviéramos en una imagen congelada de noviembre de 1975. A lo mejor es que se trata de una de esas paradojas espaciotemporales de las películas. Pues nada hombre, que se me ha ocurrido que lo mejor será decirlo en la radio. Que no estamos en 1975, sino en el 2007. A ver si se enteran de una vez.

© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2007

Emitido en Punto Radio el 23 de noviembre de 2007

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