Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

El himno

Bueno, querido amigo, lo cierto es que ya se veía venir, y se veía venir de lejos sin necesidad de ser un lince, que al final vamos a tener que ver la eurocopa sin un mal himno que llevarnos a la boca. Y no es que el pareado me haya salido con intención, pero bueno, una vez que nos eliminen en cuartos de final, digo yo que a ver para qué queremos la letra de un himno que poder cantar. Pero bueno, te diré, un poco más en serio ―aunque lo anterior no era del todo de broma―, que a mí lo de que el himno tenga letra o no me parece una tontería, pero que, además, se escriba como se escriba o se can-te como se cante, el asunto siempre va a traer polémica. Tú imagínate el panorama, Cristóbal, en el improbable caso de que la letra del himno sea consensuada, que, ya te digo, seria rizar el rizo, no quiero ni pensar en una final en la que juegue la selección española, los jugadores catalanes quizá con la boca cerrada para no desentonar, o los vascos, o los andaluces, que aguafiestas los tenemos en todos sitios. Y otra vez vuelta a empezar, un himno cada año, y siempre lo mismo. Pero bueno, ¿dónde voy? Seguro que a estas alturas de la separata ya habrás pensado que hoy me he levantado utópico, o que he perdido el norte: ¿la selección española jugando una final? Pues mira, tal vez eso sería menos complicado que ponernos de acuerdo para cantar unos cuantos ripios mientras miramos la bandera.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008

Emitido en Punto Radio el 18 de enero de 2008

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