Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El himno

Bueno, querido amigo, lo cierto es que ya se veía venir, y se veía venir de lejos sin necesidad de ser un lince, que al final vamos a tener que ver la eurocopa sin un mal himno que llevarnos a la boca. Y no es que el pareado me haya salido con intención, pero bueno, una vez que nos eliminen en cuartos de final, digo yo que a ver para qué queremos la letra de un himno que poder cantar. Pero bueno, te diré, un poco más en serio ―aunque lo anterior no era del todo de broma―, que a mí lo de que el himno tenga letra o no me parece una tontería, pero que, además, se escriba como se escriba o se can-te como se cante, el asunto siempre va a traer polémica. Tú imagínate el panorama, Cristóbal, en el improbable caso de que la letra del himno sea consensuada, que, ya te digo, seria rizar el rizo, no quiero ni pensar en una final en la que juegue la selección española, los jugadores catalanes quizá con la boca cerrada para no desentonar, o los vascos, o los andaluces, que aguafiestas los tenemos en todos sitios. Y otra vez vuelta a empezar, un himno cada año, y siempre lo mismo. Pero bueno, ¿dónde voy? Seguro que a estas alturas de la separata ya habrás pensado que hoy me he levantado utópico, o que he perdido el norte: ¿la selección española jugando una final? Pues mira, tal vez eso sería menos complicado que ponernos de acuerdo para cantar unos cuantos ripios mientras miramos la bandera.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008

Emitido en Punto Radio el 18 de enero de 2008

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