Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

El mundo cambiante

Pues sí, Cristóbal. Ya estamos en 2008, pero a mí me da la sensación de que el mundo avanza cada vez más deprisa. Tal vez sea un síntoma inequívoco de que ya me voy haciendo mayor, pero bueno. Son cosas que pasan, y que a mí, si te digo la verdad, no me preocupan. Pero el caso, querido amigo, es que el mundo avanza, queramos o no. En Francia, sin ir más lejos, hay un presidente que se ha echado una novia espectacular y la ha paseado estas Navidades por las pirámides de Egipto y por las ruinas de Petra, en Jordania. Y en Estados Unidos hay un candidato demócrata que tal vez tenga mu-chas posibilidades ―lo veremos en noviembre― de convertirse en el primer presidente negro de la historia, o tal vez vaya a ser una mujer quien se siente en el despacho oval. Pase lo que pase este año termina el mandato de George Bush en la Casa Blanca, y miro de reojo las noticias que vienen de las primarias de Estados Unidos y siento un soplo de aire fresco, que ya va haciendo falta. Y, la verdad, qué quieres que te diga: uno ve a Sar-kozy, que lo mismo se pasea por el Valle de los Reyes con su novia ex modelo que dice que Francia va a volver a ser la superpotencia que fue y acaba creyéndoselo, y te lo digo de verdad. Y luego mira las primarias estadounidenses y piensa que al final las cosas pueden cambiar. Lo malo de esto es mirar aquí dentro, Cristóbal. Mirar España. El PP y el PSOE empeñados en quedarse tuertos con tal de dejar ciego al adversario, los parti-dos nacionalistas frotándose las manos, a ver si pueden sacar tajada después de las elec-ciones de marzo, y te lo juro, querido amigo: de lo único que me dan ganas a mí es de no ir a votar.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008


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