Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El mundo cambiante

Pues sí, Cristóbal. Ya estamos en 2008, pero a mí me da la sensación de que el mundo avanza cada vez más deprisa. Tal vez sea un síntoma inequívoco de que ya me voy haciendo mayor, pero bueno. Son cosas que pasan, y que a mí, si te digo la verdad, no me preocupan. Pero el caso, querido amigo, es que el mundo avanza, queramos o no. En Francia, sin ir más lejos, hay un presidente que se ha echado una novia espectacular y la ha paseado estas Navidades por las pirámides de Egipto y por las ruinas de Petra, en Jordania. Y en Estados Unidos hay un candidato demócrata que tal vez tenga mu-chas posibilidades ―lo veremos en noviembre― de convertirse en el primer presidente negro de la historia, o tal vez vaya a ser una mujer quien se siente en el despacho oval. Pase lo que pase este año termina el mandato de George Bush en la Casa Blanca, y miro de reojo las noticias que vienen de las primarias de Estados Unidos y siento un soplo de aire fresco, que ya va haciendo falta. Y, la verdad, qué quieres que te diga: uno ve a Sar-kozy, que lo mismo se pasea por el Valle de los Reyes con su novia ex modelo que dice que Francia va a volver a ser la superpotencia que fue y acaba creyéndoselo, y te lo digo de verdad. Y luego mira las primarias estadounidenses y piensa que al final las cosas pueden cambiar. Lo malo de esto es mirar aquí dentro, Cristóbal. Mirar España. El PP y el PSOE empeñados en quedarse tuertos con tal de dejar ciego al adversario, los parti-dos nacionalistas frotándose las manos, a ver si pueden sacar tajada después de las elec-ciones de marzo, y te lo juro, querido amigo: de lo único que me dan ganas a mí es de no ir a votar.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008


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