Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La abstención

Bueno, Cristóbal, pues ya se ha votado el estatuto de Andalucía, y, yo no sé cómo lo verás tú, pero desde mi humilde punto de vista, la cosa está, literalmente, para partirse de risa. Apenas treinta y seis de cada cien andaluces han metido la papeleta en la urna el domingo pasado, y aunque algunos periódicos y políticos se empeñan en decir que el sí ha ganado de manera abruma-dora ―por cierto, que ya hay que tener cara para decir algo así― a mí, como te acabo de decir, todo esto me suena a cachondeo. No sé tú, Cristóbal, ni los oyentes, y no lo voy a preguntar, pero yo he sido de los que no se molestó el domingo en ir a votar. He escuchado a algún político decir, antes y después del referendum, que nuestra obligación como ciudadanos era ir a las urnas. Alguno lo ha defendido con muchas ganas desde estos mismos micrófonos, Cristóbal. Pero, ¿sabes una cosa?. Consignas políticas aparte, que a mí me resbalan bastante, si te digo la verdad, te voy a decir una cosa: no ir a votar es también una forma de ejercer la ciudadanía, es una forma de expresarse. Ya sabes, querido amigo, que en una conversación son tan importantes las palabras como los silencios, y que a veces uno puede decir mucho más sin hablar que llevándose un rato expresando nada más que tonterías.
 Tal vez sea eso lo que haya hecho la mayoría de los andaluces el otro día, querido Cristóbal, hablar sin decir nada, quedarse en su casa de brazos cruza-dos para ver si los políticos se dan cuenta de una vez que ellos y nosotros, los ciudadanos de infantería, estamos mucho más separados de lo que ellos quieren darse cuenta.

 © Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2007

Emitido en Punto Radio el 23 de febrero de 2007

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