Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El debate

Querido Cristóbal:
Ya sabes que a mí eso de pertenecer a un partido político me parece tan poco saludable como ser socio de un equipo de fútbol, porque, a poco que uno se descuide, el amor a unos colores ―o a unas siglas― termina cegándote, y al final, aunque uno no quiera, acaba diciendo eso de viva el Betis manque pierda aunque cada año coquetee con el descenso, o Sevillista seré hasta la muerte a pesar de que la temporada del equipo de Nervión es para que acabe cuanto antes. Ya te digo, no hay mucha diferencia entre esto y postrarse de rodillas ante la gaviota del PP o que se le salten a uno las lágrimas al aspirar el aroma de la rosa del PSOE. Es lo que tiene estar dentro, que pierde uno la perspectiva, y tal vez, lo mejor de estar fuera, lo mejor de ser un outsider en esto de la política, si me permites que me ponga moderno, es que puedes ver las cosas con cierta distancia, igual que el fútbol si no te entusiasma o no te arrastra la pasión por ningún equipo. Si no es así, querido amigo, lo normal es que acabes viendo el debate y te ven-gas arriba aunque tu candidato haya hecho el mayor de los ridículos. No hay más que mirar las encuestas, Cristóbal, de según qué medios, y parece que todos se han llevado el gato al agua. Alguna he visto que da ganador a un candidato con el 90% de los votos. Como lo oyes: el 90%. Y el lunes, el día de la resaca, todos querrán vendernos que han ganado. Es la historia de siempre, querido amigo, la historia que me aburre tanto, qué quieres que te diga. Para esto prefiero ver el fútbol, la verdad: al menos al final del partido, nos guste o no, el resultado es el que es y gana el que meta más goles. Y al menos aquí, si hemos perdido, le podemos echar la culpa al árbitro.

© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2008

Emitido en Punto Radio, el 7 de marzo de 2008

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein