Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Los 400


Querido Cristóbal: si el año pasado se pusieron de moda Leónidas y sus 300 valientes de la batalla de las Termópilas, en las próximas semanas van a dar mucho juego Zapatero y sus 400 de la campaña electoral. Y es que, querido amigo, aquellos 300 guerreros valientes que Hollywood ha rescatado por obra y arte de abdominales machacados en duras sesiones de gimnasio y los efectos infográficos podrían tener a una secuela, fíjate, Zapatero y sus 400 camino, no del desfiladero de las Termópilas, sino del nueve de marzo, que tal como está el panorama promete ser una batalla no menos encarnizada que la del siglo V antes de Cristo, pero eso sí, mucho menos épica y con bastante menos glamour. No veo yo a ninguno de los políticos con intención de sacrificarse por sus paisanos, sino todo lo contrario. El mundo ha degenerado mucho, y ya ves, ahora, en lugar de trescientos héroes, lo que nos ofrece Zapatero, hay que joderse, son 400 cochinos euros para taparnos la boca, como el padre magnánimo que promete premiar a sus hijos si sacan buenas notas. Me da igual que sea Zapatero, también podrían haberlo hecho los del otro bando: la cicatería, querido Cristóbal, no entiende de colores. ¿Pues sabes lo que te digo? Que yo por 400 euros no me vendo. Prefiero quedarme en mi casa o irme a la playa el nueve de marzo. Cada vez me parece más que esta guerra no tiene nada que ver conmigo. Qué quieres que te diga. A estas alturas, ya empiezo a echar de menos las Termópilas.
(c) Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008
Emitido en Punto Radio, el 1 de febrero de 2008

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