Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Los 400


Querido Cristóbal: si el año pasado se pusieron de moda Leónidas y sus 300 valientes de la batalla de las Termópilas, en las próximas semanas van a dar mucho juego Zapatero y sus 400 de la campaña electoral. Y es que, querido amigo, aquellos 300 guerreros valientes que Hollywood ha rescatado por obra y arte de abdominales machacados en duras sesiones de gimnasio y los efectos infográficos podrían tener a una secuela, fíjate, Zapatero y sus 400 camino, no del desfiladero de las Termópilas, sino del nueve de marzo, que tal como está el panorama promete ser una batalla no menos encarnizada que la del siglo V antes de Cristo, pero eso sí, mucho menos épica y con bastante menos glamour. No veo yo a ninguno de los políticos con intención de sacrificarse por sus paisanos, sino todo lo contrario. El mundo ha degenerado mucho, y ya ves, ahora, en lugar de trescientos héroes, lo que nos ofrece Zapatero, hay que joderse, son 400 cochinos euros para taparnos la boca, como el padre magnánimo que promete premiar a sus hijos si sacan buenas notas. Me da igual que sea Zapatero, también podrían haberlo hecho los del otro bando: la cicatería, querido Cristóbal, no entiende de colores. ¿Pues sabes lo que te digo? Que yo por 400 euros no me vendo. Prefiero quedarme en mi casa o irme a la playa el nueve de marzo. Cada vez me parece más que esta guerra no tiene nada que ver conmigo. Qué quieres que te diga. A estas alturas, ya empiezo a echar de menos las Termópilas.
(c) Andrés Pérez Domínguez, enero de 2008
Emitido en Punto Radio, el 1 de febrero de 2008

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