Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Escribir en Andalucía

Querido Cristóbal:
Con esto del día del Libro el miércoles pasado, y la feria -del libro, también- a la vuelta de la esquina, las estadísticas nos vuelven a recordar, como cada año, que por aquí abajo, por el sur, en cuanto a índices de lectura no estamos para tirar cohetes. En fin. Nada nuevo bajo el sol. Cuando uno escribe y ha nacido y vive en Andalucía, llega un momento en que alguien te pregunta que cuándo te vas a ir a vivir a Madrid o a Barcelona. Al menos a mí me lo han preguntado más de una vez. Me lo han preguntado amigos y también algún periodista, así que debe de ser bastante raro que alguien tenga el valor de dedicarse a escribir y, además, vivir en Andalucía. Yo no sé qué decirte, querido amigo, pero sabes que no me gustan las grandes ciudades, y aunque quienes afirmen eso de que mi trabajo y mi fama mejorarían sustancialmente si hiciera las maletas y me largase a Barcelona o a Madrid, qué quieres que te diga: a mí no me compensa. Y tampoco es porque piense que Sevilla sea la mejor ciudad del mundo, que tampoco, sino porque a mí, como bien sabes tú, Cristóbal, eso tan raro que se llama fama me resbala, y me basta con un rinconcito tranquilo donde poder leer y escribir en paz. Mi guarida, Cristóbal, una mesa con un ordenador, un montón de folios y muchos libros alrededor. Desde mi rincón he escrito, hasta ahora, tres novelas, docenas de relatos, un puñado de novelas cortas y cientos de artículos como este que ahora leo delante del micrófono. En Madrid o en Barcelona haría lo mismo, querido amigo, escribir desde un rincón cualquiera, así que para eso prefiero quedarme por aquí.

© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2008

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
OLÉ...DI QUE SI ANDRESITO, ADEMAS ESTARIAS MUY LEJOS DE SANLUCAR Y YA SABES LO BIEN QUE TE SIENTAN AQUI LOS PASEITOS.
TODAVIA NO HE TERMINADO EL LIBRO!!!! BUENO PERO TENGO MOTIVOS. UN BESO FUERTE. MARIA BUSTILLO
Anónimo ha dicho que…
Pues sí, María, los paseos por la playa de Sanlúcar cuando se pone el sol no tienen precio, sobre todo en invierno. Un beso grande para ti también

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