Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Presentación de El síndrome de Mowgli en Madrid (II)

Ayer estuvimos presentando El síndrome de Mowgli a la prensa en Madrid, en la librería/cafetería El bandido doblemente armado. Me acompañó mi querido José María Merino, del que hace muchos años vengo sospechando que tiene algo divino, como la Santísima Trinidad pero en plan terrenal, porque en una misma persona coinciden un excelente escritor, un ser humano bueno y generoso como pocos y un gran amigo. También estuvo Miguel Ángel Matellanes, el atareado director de Algaida, que es de esos editores que todavía aprecian la Literatura, algo que no es tan frecuente como parece, o como debería; y Begoña Minguito, la encargada de prensa de Algaida. Vinieron algunas periodistas (todas eran mujeres), no muchas, pero bueno, sólo por haber pasado un rato entre amigos mereció la pena el viaje a Madrid. Por aquí dejo algunas fotos de la presentación Aquí estoy, tratando de abrir una botella de agua. Como podéis ver soy el último en poder hacerlo. Qué le voy a hacer. Nunca me he llevado bien con los precintos. José María Merino, Miguel Ángel Matellanes y las periodistas esperan con paciencia -o resignación- que lo consiga. Aquí ocupo un lugar que no me corresponde. Soy yo quien debería estar de pie mientras él me firma sus libros, pero ya he dicho más arriba que Merino es un tipo bueno y generoso.
Aquí estamos, al final de la presentación, Matellanes, Merino, Diego, de El bandido doblemente armado (un sitio que me gustó mucho) y yo mismo.
Y ésta, para terminar: José María Merino, El síndrome de Mowgli y un servidor.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Finalmente me fue imposible, y lo eché en falta, me hubiera gustado.
Estás guapísimo en las fotos.
Yo retomo la rutina, también con el blog que lo tenía olvidado, dejado de la mano.
Besos,
Antonia J Corrales
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Nada, Antonia. Estás disculpada. La presentación estuvo bien. Es posible que vuelva por Madrid más adelante. Si es así te aviso, desde luego. Me alegro de que retomes la rutina bloguera. Lo malo es que es un vicio...
Un beso,
Anónimo ha dicho que…
Hola compañero, como ando con insomnio provocado por el marrón de una inminente entrega de un "proyectito" para el lunes, pues aquí me tienes de nuevo; por desconectar una mijita del rollo tecnicista del trabajito de marras; además como veo que hasta hace poco andas por aquí, pues nada, aprovechar sólo para comentarte que, no sé quién te habrá diseñado la portada de Mowgli, pero el tipo es un monstruo. Me ha encantado. Espero pronto darte mi opinión sobre su contenido, aunque seguro que supera al envoltorio. Un abrazo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Bueno, el insomnio es un viejo compañero. Yo ando también por aquí. Pues la portada ha sido el resultado del consenso después de varias propuestas y sugerencias entre la editorial y yo. A mí me parece que está muy conseguida, porque el boxeador, sin los guantes, sólo con las vendas y esa camiseta agujereada, y el tranvía de Lisboa, que es muy importante en la historia (Lisboa, quiero decir) han quedado muy bien. Ya veo que ya puedes firmar con tu nombre. Yo, como sabes, era muy reacio estas cosas tan modernas de páginas web, etc, pero he descubierto que esto de los blogs está muy bien, y son una herramienta muy útil de comunicación con los lectores, y la gente puede acceder a mucha información sobre los libros que escribo, y decir lo que quiera.
Un abrazo,
Anónimo ha dicho que…
Pues sí, como se suele decir, todo es ponerse, así que ahora la maquinita es la que firma por mí, ya no tengo que hacerlo a mano... Creo que tienes razón, esto de los blogs es algo muy enriquecedor y que te permite, como bien dices, poder expresarte libremente respecto a cualquier tema que se plantee; pero sobre todo, y en este caso, poder tener un mayor flujo de contacto contigo; así que nada, bienvenida sea la tecnología, que será lo que nosotros queramos hacer de ella; como con casi todo lo que cae en nuestras manos. Bueno, que el insomnio no te acompañe demasiado y que descanses.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
El insomnio es, según he podido comprobar, algo intrínseco a la creación literaria. La mayoría de los escritores que conozco lo padecen. Tal vez va con la condición del oficio, o es un precio que hay que pagar, como una broma cósmica. Pero va por rachas: duermes bien hasta que de pronto dejas de hacerlo. Y es un coñazo, la verdad

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