Lo que abrigan mis colores
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
Nada de lo que se ha dicho o escrito en contra de Bush me parece más elocuente, simbólico, que lo del zapatazo del otro día. Pero también, y eso es lo triste, querido amigo, el zapatazo de Muntazer al Zaïdi es una metáfora desarmante de la impotencia de quienes llevan cinco años invadidos por un país extranjero con la excusa vaga de instaurar la democracia y derrocar a un tirano. Al cabo, los zapatos de Muntazer al Zaïdi volando en la rueda de prensa no tienen más fuerza que la de una mosca contra un elefante, un David desesperado contra un Goliath que incluso se permite sonreír después de que le tiren los zapatos a la cara y lo llamen perro.
Es lo que a mí gustaría, Cristóbal, que la realidad se pareciera a la ficción, que David pudiera vencer de verdad a Goliath, pero eso, querido amigo, forma parte más del territorio hermoso de la literatura que de la realidad antipática. Pero igual que aquel estudiante chino que se enfrentaba a un tanque en la plaza de Tiananmen, o la foto que vi el otro día en un periódico de un estudiante griego apuntando al escudo de un policía armado hasta los dientes con una pistola de agua, la imagen de los zapatos de Muntazer al Zaïdi volando en la rueda de prensa de Bush en Iraq la conservaré siempre en un rincón especial de mi memoria.
Comentarios
Un abrazo, querido Andrés.
Un abrazo, Juanma
Un abrazo,