A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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Con Franco esto no pasaba
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Hay cosas que con Franco no pasaban. Y me duele tener que decirlo así, qué quieren que les diga, con todas las letras, negro sobre blanco. Y, quién me iba a decir a mí, a mis años, y toda la vida siendo de izquierdas, que iba a terminar soltando por la boca semejante sapo. En fin. A lo mejor es porque entonces no existía eso del Twenty, ni el Facebook ese ni el Youtube, pero no me imagino yo a los guardias civiles de entonces, esos que dicen que daban hostias, haciéndose fotos con jovencitas, montándolas en el coche patrulla, dejándolas que hagan sonar la sirena, engrilletándolas o prestándoles la porra para que se la lleven a la boca, como quien agarra un micrófono o tal vez quiere hacerle la competencia a Lorena Berdún, aquella sexóloga que tenía el desparpajo de gestualizar con naturalidad en la tele cómo se hace una felación como Dios manda. (fotos: http://www.elmundo.es/albumes/2009/01/30/fotos_guardias/index.html )
Lo malo de estos picoletos tan enrollados es que en cuanto se les pasa el momento tonto con las chavalas enseguida se ponen serios y te piden la documentación sin darte las buenas noches primero y tuteándote, como si te conociesen de toda la vida o estuvieras deseando hacerte unas fotos con ellos, ya saben, igual que si fuésemos colegas de toda la vida, con las esposas puestas, o la porra, tan suculenta, bien cerquita de la boca. Después de haber leído las novelas de Lorenzo Silva uno estaba convencido de que la leyenda negra de los guardias civiles ya era cosa del pasado, pero, visto lo visto, algunos guardias parece que se empeñan en modernizar el cuerpo, sí, pero a su manera. Por suerte sólo son unos pocos, habas contadas -ya, ya lo sé- que a lo mejor visten un uniforme que les viene grande, o que son tan graciosillos o es que faltaron a la academia el día que enseñaban ética, pero por culpa de ellos a veces yo echo de menos a los guardias civiles de antes, quién me lo iba a decir: puestos a elegir, prefiero un policía que me imponga respeto a otro que me haga sentir vergüenza ajena.
Creo que no hay que disculparse con el Cuerpo. SEguro que ellos también han sentido vergüenza de sus compañeros que han estado haciendo el tonto como niñatos con las chicas de Punta Umbría. Ellos sí que tendrían que disculparse con todo el país, hombre. Que cobran para realizar bien su trabajo y no para perder el tiempo prestando el material por ahí. Menos mal que no les dió por dejarles la pistola a las chicas antes de sonreir a la cámara.
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
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