Oye, chaval
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...
Comentarios
Las respuestas son interesantísimas y me he identificado con más de una.
Besazos,
Un beso,
Además, tío, se te ve muy bien en la tele. Es como si el premio te hubiera rejuvenecido.
Cristóbal es uno de los grandes profesionales de la radio. Yo he estado siete temporadas trabajando con él.
Un abrazo,
Abrazos
Desde que escuché y leí sobre tu futura novela, “El violinista de Mauthausen”, entre los tres personajes que citas, siento una enorme curiosidad por el violinista, más que por los restantes. “Puede” que cuando la tenga en mis manos la curiosidad abarque a todos los protagonistas. De todas formas, me aventuro a escribir que, como una lectora más, me dejará un buen poso al finalizar la misma. Y algo te aseguro: se me erizará la piel imaginando el campo de concentración de Mauthausen.
Con todo mi cariño, deseo que sigas deleitándote para siempre del sabor de aquella noche en que te concedieron el premio Ateneo.
Un abrazo.
Sigo disfrutando, la verdad es que sí. Ha sido algo muy bueno.
Un abrazo,