«Escribir es un oficio bastante terrenal», dice Andrés Pérez Domínguez El novelista se acaba de hacer con el Premio La Espiga Dorada
María Carmona. El Mundo/Huelva

Los perros siempre ladran al anochecer. Con este título, Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) ha
conseguido hacerse un hueco en la historia del Premio de Novela Corta La Espiga Dorada –convocado en el marco del Salón del Libro Iberoamericano– convirtiéndose en el ganador de la primera edición del certamen, cuyo jurado no ha podido resistirse a la historia de «un matrimonio que se traslada a vivir a una zona residencial donde pronto comenzará a tener
problemas».
Así, en apenas 150 páginas este sevillano –colaborador habitual de varios medios de comunicación– demuestra todas sus dotes narrativas, esas que le han valido para cosechar, este mismo año, el Premio Ateneo de Sevilla gracias a El violinista de Mauthausen, en cuya promoción se encontraba inmerso cuando recibió la noticia del nuevo galardón. Por eso precisamente «ha sido toda una sorpresa, ya que tenía la convocatoria un poco olvidada y, de repente, he recibido la buena noticia».
Talento o suerte. Pues, según el propio autor, ninguna de las dos cosas. «Todo es cuestión de trabajo. Hay gente que cree que el oficio de escritor es algo místico cuando, realmente, es bastante terrenal. Se trata de ser constante, de no desanimarte ante las negativas, y de
confiar en lo que puedes llegar a hacer».
Ese tesón es el que ha hecho que Andrés Pérez Domínguez haya logrado vivir de la literatura y que, hoy por hoy, sea un escritor consagrado –ya tiene 4 novelas publicadas– que ve en certámenes
como el de La Espiga Dorada «toda una oportunidad para los que empiezan, y para los que aún mantenemos la ilusión y queremos darnos a conocer en circuitos que no se ajustan estrictamente a lo comercial».
Entrega de premios
Aunque aún no se conoce la fecha exacta de la entrega de premios, la misma se hará en el marco del Otoño Cultural Iberoamericano y contará con la presencia del ganador, que no se quiere perder la oportunidad de «estrechar la mano de los que han elegido mi trabajo
de entre todos los que se han presentado al certamen».
Así, Andrés Pérez Domínguez tendrá que saludar a Salvador Compán y Manuel Abad por parte de la UNIA, Francisco Vélez Nieto, Uberto Stabile –director del Salón del Libro Iberoamericano– y Jaime de Vicente Núñez, director de la Fundación
Caja Rural del Sur.
Ellos han formado el jurado de este certamen, al que han concurrido un total de 104 obras de las cuales 5 han llegado a la final.
Entre estas, además del trabajo de Andrés Pérez Domínguez ha destacado el de Fernando Palazuelos (Bilbao, 1969), que ha conseguido ser finalista de esta primera edición con su novela corta Funambulistas ciegos.
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