Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Tan realista como mágico

Como no solo de los acordes del violín vive este escritor -ni se alimenta este blog-, por aquí dejo esta reseña que aparece en la revista Mercurio de noviembre, y que firma Juan José Tellez, a quien aprovecho desde aquí para agradecerle sus palabras.

Ajuste de Cuentas

Antes de hacerse este año con el LXI Premio Ateneo de Novela de Sevilla, por su novela El violinista de Mauthausen, Andrés Pérez Domínguez publicó en la flamante editorial Paréntesis una colección de diez relatos titulada El centro de la Tierra: un ajuste de cuentas de sus protagonistas consigo mismos. Un ladrón vestido de Papá Noel y otro convertido en fantasma, un portero con más miedo a la conciencia que a los penalties, un alcohólico con una imposible voluntad por rehabilitarse o un infame torturador al que su víctima encuentra en la tierra de nadie de un autobús urbano. El propio Pérez Domínguez ha identificado a sus personajes como "gente que está al borde del abismo". Y el desenlace de cada historia depende de hacia donde dirigen sus pasos en semejante trance. De hecho, esta esta no es su primera recopilación de narraciones breves, ya que ocho años atrás publicó otra bajo el título de Estado provisional.
Pérez Domínguez es un autor de oficio al que le gana el talento: tan realista como mágico, sin incurrir en la síntesis de ambos extremos literarios, aprovecha los elementos cotidianos -a menudo su propia memoria- para referir acontecimientos tan sutiles como extraordinarios. Preciso como es, no deja nada al azar ni a la improvisación, por lo que no extraña en absoluto que habiendo escrito estos textos en distintas épocas de su vida, aliente en todos ellos una misma atmósfera, la de la derrota. Y un mismo denominador común, esa calidad sin artificios del buen contador de historias que defiende que el mejor protagonista para su obra siempre será el lenguaje.

Juan José Téllez

*El centro de la Tierra ha sido uno de los diez libros finalistas del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España entre abril de 2008 y abril de 2009.

Comentarios

Juanma ha dicho que…
Pues "amén" a ese último párrafo, que suscribo de punto a punto.

Un fuerte abrazo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Muchas gracias, Juanma. Por cierto, te he mandado un correo para ir a La Radio de los Blogueros. No sé si lo has visto.
Un abrazo,
Juanma ha dicho que…
Sí lo he visto, Andrés, pero a última hora antes de venirme al trabajo. Que es donde estoy ahora mismo y desde no tengo acceso a mis correos. Ya te digo algo.

Abrazos.
Anónimo ha dicho que…
suerte con los libros.
Anónimo ha dicho que…
Para cuando en Alicante? Gracias.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Amigo Anónimo: he estado estos días en Valencia y en Murcia, con la prensa, y en un club de lectura de Mula. Si hay alguna firma en Alicante más adelante, lo anunciaré por aquí.
Gracias por su interés.

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