Una hermosa y apasionada historia de amor
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Manifestar que esta obra es la mejor de todos los premios de novela otorgados por el Ateneo de Sevilla sería un atrevimiento que podría llevar consigo un cierto riesgo. Luego dejémoslo en una de las mejores obras a las que se ha otorgado el ya veterano Premio Ateneo de Novela de Sevilla. Por ello, con el tacto que requiere, considero el compromiso crítico de invitar a leerla, con la certeza de que quienes aborden la historia quedarán atrapados por su contenido. Y lo que puede sorprender es el oficio del autor, de cómo ha sabido montar la trama y manejar los elementos, la carpintería literaria dicha en el mejor de sus términos: exactitud geográfica y ambiental para esta historia que vive y palpita por la Europa Central, en ese tiempo de la primera mitad del siglo XX, cuando el viejo continente vivía los más sangrientos y tenebrosos capítulos de su Historia con la Segunda Guerra Mundial y su posguerra.
La novela se desarrolla sobre un triángulo amoroso, dos hombres y una mujer. Uno de ellos Rubén Castro, español republicano que como tantos otros al terminar la guerra civil en España se exilia a Francia para formar parte de la resistencia española contra la ocupación de el ejército alemán. París, 1940. Nuestro español está a punto de casarse cuando es detenido por la Gestapo y enviado al tristemente célebre campo de exterminio de Mauthausen.
Con esta intriga comienza una narración de prosa muy visual, que va mostrando “cinematográficamente” planteamientos como traición, culpa, el honor, la amistad y la redención. Porque la protagonista y novia, de nacionalidad francesa pero alemana de origen judío, acepta la oferta de colaborar con los servicios secretos aliados con el deseo de poder conseguir salvar del infierno donde está prisionero su prometido Rubén. Esto le obliga a fingir exteriormente una relación con el otro personaje masculino, un ingeniero alemán y apasionado violinista, donde por los imperativos de su papel de espía se ve obligada a una convivencia que la lleva a sentidas intimidades.
Tenemos pues una narración donde la trama mezcla hábilmente con soltura narrativa el mundo del espionaje y sus entrañas nada limpias, durante la ocupación alemana de París, posguerra en un Berlín en ruinas y la brutalidad descrita con amplio conocimiento y detalle del campo de exterminio.
Y en ese mundo agitado y descompuesto se desarrolla esta hermosa y apasionada historia de amor, con esa protagonista inmensa, desbordante de personalidad y sacrificio, obligada por una causa a hacer cosas que en tiempos normales jamás hubiera asumido voluntariamente.
Tres personajes perfectamente creados en tres escenarios muy diferentes pero inmersos en la trama que se narra. París, Berlín y Mauthausen. Unas vivencias amorosas donde el trío es consciente, pese a todas sus susceptibilidades que, junto a sus luchas internas desde distintas distancias en el transcurso del drama, las circunstancias los van acercando por una misma pasión y sufrimiento.
El amor, la división de los deseos que viven hasta el final del desenlace imprevisto, que ni los propios protagonistas podían imaginar cuál sería su final, crean una aventura tensa, ardiente y amorosa con el maravilloso y emotivo fondo musical de un violinista solidario y apasionado.
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Comentarios
Pues esto es lo que te espera en el futuro, chaval. Por si no te has dado cuenta, aunque creo que sí, los que han montado ese blog son tus colegas de Sevilla (Mije, Cotta Lobato, Luque, Luis Manuel Ruiz...). Aplícate el cuento: de quienes menos te puedes fiar es de los que están más cerca de ti.
Permíteme un consejo, que es gratis: hazles un corte de mangas a todos y disfruta de tu éxito campeón, que te lo has ganado a pulso. Y al que no le guste que le vayan dando mientras o que se lamente en la cuneta mientras intentar verte la matrícula.
Ea.
Alex
PS: mis libros favoritos tuyos son, en primer lugar El factor Einstein, La Clave Piner, El violinista y El síndrome de Mowgly
A ver si tienes suerte y te coge un buen director americano y te hace una buena película. A lo mejor entonces te dirán estos envidiosos que ya conocías a Spielberg de antes... Es que, es que, es que... Ánimo y sigue dándonos buenos libros, que tus lectores los esperamos como agua de mayo
Pero es que también salimos mal parados tus lectores. Lo más bonito que se nos dice es que formamos parte de una masa que devora "literatura popular". En fin, a mí me da igual. Al fin y al cabo, a nadie le importará saber que leo a Andrés Pérez Domínguez con el mismo respeto e intensidad que le dedico, por ejemplo, a Wittgenstein. ¿Literatura popular? Ni sé lo que es ni me interesa saberlo.
Allá cada cual.
Un fuerte abrazo.
Me fuerza a intervenir un comentario malintencionado de uno de los participantes en este foro. Si dicho individuo ha leído las intervenciones correspondientes a la entrada en la que se critica tu libro (crítica hecha por una persona independiente cuyas opiniones nada tienen que ver con las de Mije, Cotta, Luque o yo mismo), habrá podido comprobar que yo dejé sentir mi desacuerdo con las expresiones más acerbas que aparecían en ella. No se trataba de lincharte, ni a ti ni a nadie. Lo que te aconsejo, querido Andrés, es que en el futuro elijas mejor a tus paladines: porque muchos de los que te defendían, so capa de luchar por la libertad del lector, lo que hacían era acumular impertinencias e insultos completamente fuera de lugar en un foro de debate entre personas civilizadas. Se puede estar de acuerdo o no con la autora de la reseña, pero no acusarla de que su parecer viene motivado por la menstruación o la escasez de relaciones sexuales.
Un fuerte abrazo.
Ignoro, por falta de interés en esa disyuntiva, los parámetros que distinguen o clasifican a una novela entre lo "culto" o lo "popular". No sé si hacerlo todo, para mí, más sencillo, me hace también más simple. El caso es que le pido poco a una novela: que me emocione. ¿Poco? Pocas lo consiguen.
Sí lo hicieron las de Andrés Pérez Domínguez. Por eso, sencillamente, me gustan tanto.
Y toda esta opinión, por descontado, la expreso y escribo con respeto hacia quien no la comparta. Hasta ahí podría llegar la broma.
Saludos.
Anónimo (¿Alex?): me alegro de te gusten mis novelas. ¿Que alguna la compre un director de cine? Qué más quisiera yo. No te voy a negar que no me gustaría. Pero eso no depende de mí.
Respeto tu opinión también, por supuesto, como la de cualquiera, pero no soy dado a ciertos gestos maleducados.
Ah, por cierto, también publiqué un libro de cuentos el año pasado, El centro de la Tierra (ed Paréntesis). Que no solo de novelas vive el escritor, ni se alimentan los lectores...
Un abrazo,
Gracias por tus palabras sobre mis libros. Aquí en mi blog, como sabes, estás en tu casa, y puedes decir lo que quieras. Nunca he censurado un comentario.
Un abrazo,
Un abrazo.
A mí las críticas malas me parecen de lo más saludable, y no me afecta en absoluto que a alguien no le guste un libro mío, de la misma forma que no me acabo de creer que es tan bueno cuando alguien lo alaba.
El violinista ha tenido críticas muy buenas, hechas por gente que posee una gran solvencia, y que sobre todo se merece el mayor de los respetos. Basta pinchar en las etiquetas de la novela, en el margen derecho de este blog, para leer algunas.
En algún comentario, se dice, se insinúa, que las críticas obedecen a otros intereses, etc. Yo he puesto la de Francisco Vélez Nieto como ejemplo de lo contrario, pues no lo conozco de nada.
Por supuesto, no puedo estar de acuerdo con la crítica que ha aparecido en vuestro blog, pero no pasa nada, igual que también te diré que el tono de la misma no me ha parecido el adecuado, porque, desde mi punto de vista, bordea la descalificación, igual que, insisto, algún comentario. Yo no he querido participar en el debate que se ha montado en el blog, y la razón ha sido porque, a mi juicio, insisto (ya veis, mi estilo, si es que lo tengo, se basa en la redundancia), el tono de la crítica no merecía mi respuesta en ese foro. Pero en mi blog estoy obligado a contestar, creo.
Por otra parte, puse un enlace a la reseña en mi muro de facebook porque es mi obligación: igual que pongo las buenas críticas, sería muy deshonesto por mi parte ocultar las malas. Ni esperaba, ni deseaba, y, si te digo la verdad, ni me importa la que se ha montado, ni mando ni quiero mandar en las palabras de nadie. Si alguien hace una crítica es lógico también que a ciertas personas no les guste. Es cierto que algunos comentarios estaban fuera de tono, pero también algunos de los que defendían a la persona que hizo la crítica. Sin embargo, comentarios como los de Antonia J. Corrales, Pedro de Paz, Diego Prado, o el propio Juanma me parecieron muy correctos, fundamentados, igual que, según tú, está la crítica de El violinista sin haberlo leído.
Y, un par de cosas más: la primera, antes del viernes ni siquiera conocía la existencia del blog Estado crítico. Si me enteré fue por un comentario anónimo, creo que con mala intención, que me incitaba a pasarme por allí. Alguien que intuyo que quería encender una polémica, y que no es la primera vez que se pasa por aquí.
La segunda, que te agradezco el consejo, pero no necesito paladines, ni los quiero ni los he pedido, y por supuesto que tampoco los elijo
Un abrazo,
Un abrazo,
Sí te quiero decir, querido amigo, que lo del "aire de familia con los tiempos de Mauthausen", no se refiere a la crítica, sino a un comentario donde se cuestiona mi capacidad y la de otros escritores o cineastas para crear una historia que no esté ambientada en la época actual. Y eso me parece, con todas la letras, una solemne gilipollez. No me busques los tres pies al gato porque yo no iba por ahí, y creo que lo sabes...
Pero si yo no tengo nada que entender tío. Ha habido lectores que se han sentido ofendidos, y yo creo que tienen razón, no hay que darle más vueltas. De hecho, estoy seguro de que Carolina no ha tenido mala intención ni ha querido ofenderme, pero tampoco me caben dudas de que se ha equivocado con el tono.
Un abrazo,
Alejandro: Carolina, en su crítica, se pregunta "¿A qué tipo de lector persigue esta novela?". Yo me hago otra: ¿hay alguna insinuación en esa pregunta?, ¿acaso el único tipo de lector en el cual Pérez Domínguez puede encontrar benevolencia es un lector falto de criterio? Son preguntas que me hago. No sé las respuestas porque no suelo valorar sin conocer. Todas las opiniones me merecen el mayor de los respetos.
"¿Dónde está el lector?", titula Carolina Leon. Aquí hay uno. No es el primer libro que he leído en mi vida.
Insisto en el respeto con el que procuro expresarme. Si alguien considera que no lo he logrado, pido disculpas.
Saludos.
Leemos lo que en los comentarios dice 'Alex': "los que han montado ese blog [= Estado Crítico, donde firma Carolina León] son tus colegas de Sevilla (Mije, Cotta Lobato, Luque, Luis Manuel Ruiz...). Aplícate el cuento: de quienes menos te puedes fiar es de los que están más cerca de ti."
Por supuesto no creo que compartas esta afirmación: no eres responsable de lo tus lectores comentan en tu blog. Pero me ha desilusionado un poco que en tu respuesta no te distanciaras inequívocamente de este comentario. Dejarlo pasar es como dar por hecho que, por cercanía a ti, quienes han montado ese blog (formo parte) deberían haber censurado la crítica de Carolina León o impedido que se publicara. Y eso sí me recordaría ciertas épocas a las que haces alusión en tu entrada de blog.
Un cordial saludo.
Además, si alguien tiene que decirle algo sobre eso al tal Alex, tiene toda la libertad de hacerlo aquí. Que cada palo aguante su vela, que yo bastante tengo con lo mío.
Un saludo,
de nuevo aquí: acabo de leer tu comentario en el que insistes, como en la entrada del blog en lo del (...) "aire de familia con los tiempos de Mauthausen", no se refiere a la crítica, sino a un comentario donde se cuestiona mi capacidad y la de otros escritores o cineastas para crear una historia que no esté ambientada en la época actual. Y eso me parece, con todas la letras, una solemne gilipollez."
Soy yo el autor de este comentario algo subido de tono respecto a la falta de originalidad no de tu obra - me abstengo expresamente de opinar sobre ella, pues no la he leído - sino de toda una corriente literaria/cinematográfica que recurre una y otra vez a la misma época. ¿Una gilipollez?
Seguramente cada autor tenga su motivo personal para elegir esta época, pero sería difícil negar que se han escrito/filmado infinitamente más obras, buenas, malas, regulares, sobre la época nazi que sobre el genocidio armenio, el ruandés, las dictaduras griegas y la primera guerra mundial juntos. Y sería difícil negar que muchas de estas obras han vendido muchísimo. Me parece llamativo.
Lo que no entiendo, sinceramente, es qué pinta en este debate la alusión a Mauthausen: ¿acaso he sugerido que habría que quemar estas obras o encarcelar a sus autores? Sinceramente, no lo entiendo.
Un cordial saludo.
¿Que se han escrito muchos libros sobre el tema? Pues sí. ¿Que deberían escribirse muchas más? En mi opinión, también.
Vaya por delante que lo de "gilipollez" iba en tono cordial.
Lo de la alusión a Mauthausen deberías preguntárselo a Alejandro. Ha sido él quien la ha hecho. Yo la usado también al contestarle para no tener que alargarme demasiado, como estoy haciendo ahora. Si lees el principio de este post, solo aparece la palabra "Mauthausen" dentro del título de la novela.
Pero estoy seguro de que Alejandro lo ha dicho así por simplificar, igual que yo.
Y no, no pienso que hayas sugerido eso que dices. Para nada.
Un saludo,
Aplaudo tu decisión de no censurar comentarios y tu valentía de hacer públicas tanto las buenas críticas como las malas.
Yo tampoco creo haber ofendido a nadie, como dice el tal Ilya. El que se pica ajos come.
Buscaré tus cuentos, antes de que los reseñen en Estado crítico porque la próxima vez te van a dar más fuerte todavía.
Aquí se ha montado una guerra absurda, pero también es bueno que mis lectores opinen.
De nuevo, sin acritud ninguna.
Cada uno es libre de pensar y de decir lo que quiera. Yo solo soy responsable de mis palabras.
Y yo también lamento todo esto, pero, como le dije a Alejandro Luque, alguien dejó un comentario en otro post, creo que con la intención de encender esta llama, o tal vez de provocar el debate. Tampoco pasa nada.
En cada punto.
Por cierto, tanto Antonia J. Corrales, como Pedro de Paz, Juanma o Diego Prado fueron lectores primero y después amigos.
No vaya nadie a pensar que son palmeros contratados o algo parecido...
Un abrazo,
Como lectora de algunos libros de Pérez Domínguez creo que estoy facultada para opinar.
Su última novela, sobre la que se está debatiendo, me ha parecido sublime. Creo que el autor ha dado un paso más allá de El factor Einstein o La clave PInner, que me gustaron muchísimo y me descubrieron a un escritor sevillano al que no conocía. Estoy convencida de que va a llegar muy lejos mucho más de lo que sin duda ya ha llegado.
Me sumo a Juanma. Yo también soy una lectora de esta novela ¿y que pasa tengo que pedir perdón porque me guste la "literatura popular"?. Yo no soy ninguna experta en "literatura", pero amo los libros, y El violinista de Mauthuasen creo que está muy bien escrita y me ha robado horas al sueño para poder terminarla.
¿Tenemos que avergonzarnos por eso señora Carolina León?
Saludos a todos y mi mas sincera enhorabuena para Andrés
Teresa
Si alardeas de tus triunfos y dejas que tus amiguetes (no digo yo que palmeros contratados) te jaleen (no mientas y no digas que no te gusta porque te vamos a ver el plumero)también deberías asumir las críticas deportivamente.
Aquí va una. Jamás he leído un libro tuyo, y me basta con leer la contracubierta para saber que lo que hay dentro es basura. Vamos a decir las cosas claras de una vez por todas, porque la crítica de Carolina León se ha quedado corta.
En fin. Creo que no voy a tomarme más molestias. Comienza a no merecer la pena.
Saludos.
Seguiremos contestando.
Teresa: muchas gracias por sus palabras.
Yo tampoco entiendo ese elitismo con el que muchos quieren enconsertar a la Literatura. Yo intento que el lector se lo pase bien, y no crea que me resulta sencillo. Y también me gusta que una vez que haya terminado de leer un libro mío sienta que haya merecido la pena el tiempo que le he robado. Con eso me doy por satisfecho.
Un abrazo,
Seguro que puedo ir muy tranquilo por la calle...
Uno: no estoy malhumorado. Un poco cansado sí, no se lo voy a negar. Sobre todo de gente que habla sin dar la cara.
Dos: ni me gusta que me hagan la pelota ni creo que nadie me considere el descubrimiento de la década, ni siquiera el descubrimiento de la semana. Seguro que usted reúne méritos suficientes para ese nombramiento: me refiero al de la década. Porque presumo que es usted escritor. Todo se andará, querido amigo. Pero es cuestión de trabajo y de paciencia, no se confunda. No de tener amigos. Al menos yo siempre he peleado solo.
Tres: no alardeo de las buenas reseñas, sino que este blog es el lugar más adecuado para ponerlas. Y las malas críticas me parecen muy bien, forma parte del negocio. Y también que los críticos deben aceptar que a los lectores pueden molestar sus palabras. Han sido los lectores, mis lectores, y no yo, quienes han dicho lo que pensaban en el blog EC. Como he dicho antes, yo solo soy responsable de mis palabras, y que cada palo aguante su vela. A ver si queda claro de una vez.
Cuatro: ¿que mis libros le parecen basura sin tener que leerlos siquiera? Me rindo ante su capacidad de intuición. Pero, fíjese, nadie le obliga a leer un libro mío, ni a usted ni a nadie. Sin embargo, muchos tenemos que soportar sus comentarios.
Y, por último: me encantará ver algún libro suyo (no sé si ya se habrá estrenado, en las librerías, quiero decir...). Yo necesitaré al menos leer dos o tres páginas para saber si me gusta. Jamás se me ocurrirá decir que es malo. No creo que nadie pueda afirmar eso sin resbalarse.
Un abrazo,
Andrés, hay un dicho muy conocido que se invento por culpa de personajillos como estos y la verdad es que funciona bastante bien, creo recordar que era algo así: “ QUE HABLEN BIEN O MAL, PERO QUE HABLEN “ y es, con lo que te debes quedar, Andrés.
Bueno, aprovecho para pedirle disculpas al Ganador del Ateneo de Sevilla 2009, por que, una de las cosas que caracteriza a este Gran Escritor, es la discreción, y estos malos royos, no mola a nadie y menos a Él. Pero no he podido evitar, contestar.
Animo Andrés, sigue ganando premios, le moleste, a quien le moleste.
Al menos podemos echar unas risas porque el tema, creo, se ha salido de madre.
Yo os garantizo que no soy palmero,además, tengo un oído en frente de otro :) No podría, es una cosa que siempre he envidiado, y lo digo en serio. Hace años conocí a uno de los palmeros que llevaba Rocío Jurado con ella. En aquellos tiempos ya no ejercía como tal, tenía un restaurante cerca de mi oficia, en Madrid. Y era un tío estupendo, con un arte que para qué, en las palmas y en el trato cercano. Intentó enseñarme,pero fue una pena. yO No podría serlo aunque quisiera.
Ahora en serio: no soy palmero pero tampoco tengo problemas con el periodo, con mi pareja, ni creo que la "peña" se confabule para hacer una reseña.
Esto va por mí y por la reseñista.
Desde el primer momento lo único que se ha debatido, sí, DEBATIDO" porque eso era lo que se pretendía hacer, era la reseña de Carolina. Algunos puntos con los que no se estaba de acuerdo, y también el tono.
Nada más. Unos están de acuerdo y otros no, pero no va más allá de ello. Nadie tiene que demostrar tal o cual cosa porque esto parece no sé el qué.
Carolina se reiteró en su opinión y algunos de nosotros en la nuestra, como era de esperar. Así son los debates. El resto, los de los insultos, las intrigas raritas y confabulaciones extrañas, pues no sé, parece más el guión para una novela o un estudio espontáneo de sociología que un debate sobre una reseña.
En fin, tomaré un tema utilizó Ilya para explicarlo, o intentar explicarlo ( y no se me ofendan) : a algunos les das un partido de fútbol y ni te cuento como descargan sus historias. Me voy a los vestuarios porque yo, sólo había venido a ver un partido de fútbol, no a partirme la cara por todo menos por el fútbol :)
Saludos
:))))
:)))
Un abrazo.
Algunos de los comentarios en el blog estado crítico, y lo digo desde mi más estricto punto de vista, rozaban los ataques personales contra mí o contra los lectores, y eso no me parece bien. Como podéis ver, eso también sucede en mi blog, donde alguno me ha atacado hoy con especial virulencia. Son gajes del oficio. No le doy la mayor importancia. El que no esté dispuesto a aceptar esto, que modere los comentarios, o que no tenga un blog. Yo no he censurado ningún comentario, ni tengo intención de hacerlo.
Como decía, respeto la opinión de Carolina León, pero igual que uno debe aceptar que hablen mal de sus libros, quien hace una crítica en un medio como Internet también tiene que estar preparado para que la gente opine. Es justo que sea así, creo. Otra cosa es que algunos comentarios no hayan estado acertados, por las dos partes. Insisto: yo solo soy responsable de los míos. Durante el día de hoy he respondido a todas y cada una de las personas relacionadas con el blog Estado Crítico que han expresado su opinión aquí: a cada uno he intentado contestar en la misma medida, con el mismo tono, y en los mismos términos en que me escribieron. Por mí vale ya. Estoy cansado. El que quiera, puede seguir escribiendo lo que le parezca. Este es un blog abierto. Pero ya no responderé a ningún comentario más de esta entrada.
Y, sí, Juanma, la reseña de Vélez Nieto también me ha gustado mucho.
Un saludo a todos,
a) No es una obra escrita usando 20.000 palabras distintas como se calificaban antiguamente la calidad de las obras, donde se tenía que demostrar el conocimiento del idioma usando tanto vocabulario como fuese posible... El estilo de Andrés es popular, porque escribe como si personalmente te contara una historia junto a una taza de leche caliente y una chimenea. Tal vez a eso se refiera cuando dice lo de "literatura popular". (Que conste que intento sacar algo positivo de la reseña de EC)
b) Pero que diga que repite cuatro conceptos básicos durante 500 páginas! ni que fuera un mantra de 500 páginas! Qué barbaridad hay que escuchar! pero si esta obra tiene tantos matices como la vida misma! eso es precisamente lo que me parece tan difícil de hacer, contar una historia de ficción y convertirla en real, es simplemente mágico. Que guste o no es otra cosa pero difícil de hacer y arte: tiene, mucho arte. Andrés es el Antonio López de la literatura.
c) Que la II guerra está muy gastada, pues sí, tiene razón, pero es el único período donde todo el planeta se puede sentir identificado, por supuesto no sería igual si lo hace ubicando la obra en la guerra civil de Ruanda.
uno intenta que su obra consiga que el lector se identifique, y qué mejor forma que creando un personaje sevillano que vive la peor guerra de todos los tiempos en la peor situación posible?? es la primera vez que se hace esto en literatura(creo que eso ha dicho Andrés alguna vez.)
Todavía no he comentado el tono ridiculizador de la reseña usando frases como "personajes monigote" o "insinuando que el autor toma al lector por retrasado..." prefiero no hablar mal de Carolina pero casi que se lo merece, ha atacado con desprecio y muy mala fe. Eso no es digno de una persona que se dedica a leer libros y escribir sobre ellos. Las formas la han delatado.
Intento ser objetivo pero la intención de la reseña huele mal, de verdad, porque se ha atrevido a menospreciar a los que leen esa obra y reconozcan que le gusta, donde me incluyo. Creo que ha utilizado todo su nivel intelectual, (que insisto, no es poco y no soy irónico o sarcástico en este punto) en una subterfugia misión.
Dudo que sea por Andrés, pues es un trabajador nato con unas dotes prodigiosas. puede haber algún recelo con la editorial o con el premio del Ateneo? No lo sabemos, ni lo sabremos, pero Carolina no ha hecho una crítica normal a un libro: he leído muchas otras y con libros que he leído yo también que me parecen muy pobres en muchos campos, los cuales han sido indultado.
Conozco a Carolina lo suficiente y a muchos de sus colaboradores, y conozco a Andrés, y no veo relación entre ellos para deducir una rápida respuesta, por ello me decanto por la idea de que debe de existir alguna razón indirecta para esta desafortunada falta de decoro intentando menospreciar una obra literaria que como poco tiene mucho trabajo y mucha documentación escondida.
Si me permites Andrés, seguiré siendo anónimo y expresaré a Carolina mi malestar por esta reseña insólita.
XXX
Digamos que mi campo es ese, el de la "Literatura popular".
Al grano. Yo he leído varias obras de PD, y en general me gustan bastante. No es mi estilo, pero lo respeto, como colega, y sobre todo porque da la sensación de ser un tío honesto, de los que juegan la partida con las cartas boca arriba mientras te mira a los ojos sin pestañear.
Estoy de acuerdo con el anterior Anónimo. Nadie escribe algo así sin que haya una vendetta por medio. Una vieja rencilla, una llamada no devuelta, un amor contrariado o un premio no ganado por la crítico o por alguien de su camarilla, un rechazo de la editorial que ha publicado el libro de APD. Qué se yo. Mil cosas. También por capricho o por despecho. El alma humana es muy compleja. Me cuesta entender que la única motivación para decir que los personajes son unos monigotes o que ni siquiera siendo adolescente hubieran engañado a quien firma la reseña sea el oscuro y desagradecido trabajo de crítico. Lo escribo sin acritud, pero con total honestidad. Ni pretendo ser un "palmero" ni un "paladín". Ya ha dicho el propietario de este blog que no los necesita. Pero también ha expresado claramente que cada uno puede decir lo que quiera. No he leído la última novela de APD, pero es un autor de probada solvencia para sospecharle siquiera esas faltas. Carolina León debería plantearse, muy en serio, si es capaz de hacer una crítica objetiva. Si sabe leer quizá
Dicho esto, quiero manifestar que la opinión del último comentario, el del escritor anónimo, es muy interesante, y habría que reflexionar sobre ello. ¿Puede una crítica ser objetiva? Pues no. ¿Puede estar sujeta a otros intereses que no sean ayudar a los lectores a elegir los libros que compran? Sin duda.
Yo he leído El violinista... y me parece un libro bastante acertado, que entiendo que no guste a todo el mundo, sobre todo porque el tema del que habla no es fácil de tratar, aunque también me parece lógico el éxito que está teniendo porque, además de una novela muy bien escrita y con una trama que se sigue con enorme interés (y creo que este es uno de los grandes aciertos de Pérez Domínguez), creo que es un libro necesario.
Yo tampoco creo que los lectores seamos tan estúpidos como para comprar cualquier cosa que las revistas nos pongan por delante. Tiene que haber algo más, y sin duda esta novela lo tiene.
He leído bastantes reseñas, todas muy elogiosas, y las buenas críticas ganan por goleada. A la señora del blog Estado Crítico no le ha gustado, pero eso es bueno, que se abra un debate. Es cierto que el modo en se expresa Carolina León puede resultar ofensivo, pero probablemente, y lo digo sin ánimo de molestar, no es una profesional de la crítica y ha expuesto su opinión con la misma confianza que si estuviese en una reunión de amigos. Pero en Internet las cosas adquieren una dimensión insospechada y se nos van de las manos.
Para terminar, quiero decir que entre unos y otros, algunos sin mala fe y otros no estoy seguro, a quien se está haciendo daño es a un escritor que, como alguno apuntaba, parece un hombre honesto, y yo añadiría que bastante educado, paciente, y sobre todo generoso con su tiempo. Atiende a todo el mundo, y eso dice mucho de él como persona. Incluso más de lo que sugieren sus libros, que ya es mucho.
Saludos.
Alfonso (Cáceres)
¿Tan ingenuos somos?
Porque me parece que Carolina León también es de Sevilla.
¿No resulta un pelín nauseabundo?
¿Será una casualidad?
Me parece que no.
Y esto para Luis Manuel Ruiz: yo no soy paladín de nadie. El Paladín me gusta en taza grande, con una rueda de calentitos.
Porque aquí no se está defendiendo a un escritor (que merecería un poco más de respeto de sus paisanos), sino que se está denunciando un linchamiento mayúsculo
No vaya nadie a pensar que son palmeros contratados o algo parecido..."
¿Cómo que no soy palmero, con esta pinta de gitanaco que tengo? Pues no soy yo nadie cuando me arranco...
En serio, poco más que aportar a lo ya dicho. Por si a alguien le interesa mi apostilla, como lector me sentí aludido, apelado directamente y molesto por una crítica que, en mi opinión, fue escrita en un tono desafortunado y bastante hiriente (no para con Andrés sino para mi condición como lector). Como amigo de Andrés, me sentí ofendido por lo que creí un cruel e inmerecido ataque hacia su trabajo. Y como todo ello, expuse mi opinion en el Blog "Estado Crítico".
Por mi parte, aquí termina el asunto. Y aquí paz y después, gloria.
Un saludo.
Pero además, veo que tu novela tiene una trama que mezcla un triángulo amoroso con espionaje, una historia sin duda interesante.
Un abrazo y felicitaciones por la presentación en Zaragoza!
Blanca Miosi
Como vaticiné, y no me la quiero dar yo de Rapel, la conspiración de estos tipos sigue contra ti. Ahora otro de su camarilla escribe en su blog para criticar tus cuentos (que tampoco ha leido). Ea, pues nada más que por eso me los voy a comprar esta tarde, para que se jodan. Ya he leído las críticas de El Centro de la Tierra que tienes aquí. Una es de A Luque. ¿Pero hijo que "las" hecho tu a este muchacho pa que le haya "dao" la vuelta a la tortilla?
Y ¿Digo yo que por qué no te dejarán ya en paz de una puta vez?
Te has dedicado a responder pacientemente a cada uno de esos tocapelotas que ha venido a tu blog incordiar, no he leído ni una palabra tuya en contra de ellos y ni por eso. Erre que erre, erre que erre, erre que erre. DEJAD A ANDRES EN PAZ YA, COÑO¡
Pero claro, es un síntoma de lo falso, aburrido, hipócrita, convenido, aprovechado y sanguijuela que es el entorno del éxito.
Un abrazo fuerte.
PD: Quien no vende libros, se dedica a destripar los de otros.
Y esto con perdón: hay un proverbio popular indio (de américa) que dice: el que caga y no se limpia se le sigue la pista.
Ya todos tus seguidores conocen estos individuos, ya se encargarán de recordarle lo que han intentado hacer.
Tú a lo tuyo que lo haces muy bien, y no te contamines con mierdas
Mucha fuerza y una pinza en la nariz
Tu amigo Patricio