A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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Sant Jordi (Segunda parte: Prohibido tirar cacahuetes a los escritores)
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Aunque en SantJordi se compran y se venden muchos libros, la fiesta es mucho más que eso. Una de las cosas más curiosas es que hay gente que pasea por la calle, sin parecer tener interés en manosear los libros de los puestos, con la cámara digital en la mano para retratar a los tipos esforzados que habitamos al otro lado del mostrador. Me acordé de una frase que me contó una vez ÓscarOliveira de un escritor en una feria del libro: “En las casetas debería haber un cartel que dijese Prohibido tirar cacahuetes a los autores”. Pero, al contrario de lo que pueda deducirse de esta frase, en SantJordi todo resulta muy agradable, y a mí me gusta -a quién no, supongo- cuando los lectores vienen a fotografiarse contigo o a llevarse tu foto como recuerdo después de haber esperado una cola para que le firmes tu novela. El Día del Libro en Barcelona es una fiesta maravillosa de la que los escritores formamos parte. Y, el mejor resumen de SantJordi, mejor incluso que cualquier cosa que yo pueda contar, es este vídeo que me ha mandado Celia, de Más que palabras. Para mí fue una gran experiencia. Estuve firmando libros en varias casetas, pero la verdadera fuerza de SantJordi está en este vídeo.
Otra de las cosas que uno aprende rápido ese día es que resulta imposible, por mucho que quieras, ser puntual. Hasta que no inventen el teletransporte (hasta donde yo sé, solo pertenece a las películas y a las novelas de Ciencia Ficción), no hay manera de estar en dos casetas firmando a la misma hora. Aunque no haya lectores en tu cola y tengas que quedarte más tiempo en la caseta, no se me ocurre cómo se puede terminar de firmar en un sitio a las 12 y estar anunciado en otro a la misma hora cinco calles más allá. Además de desplazarte entre el río de gente que ha salido a la calle, tienes que despedirte, dar las gracias a los libreros, saludar. Bueno, ya conté en la entrada anterior que soy de pueblo...
La caseta de la FNAC de la plaza de Cataluña se me antoja un ruedo complicado. Entre otros, voy a tener que compartir firma con Julia Navarro, QuimMonzó y Loquillo. O sea, una escritora que vende sus novelas por millones, un autor catalán muy conocido y una estrella del Rock de dos metros de estatura que no se desprende de las Rayban ni a la sombra. Esta caseta estaba organizada de una forma un tanto peculiar: una cinta custodiada por varios guardas de seguridad separaba a los lectores de los escritores, y había que guardar cola para que te dejasen pasar, llevases el libro que llevases. Por culpa de eso, una chica de Taiwan tuvo que esperar media hora de pie para llevarse un Violinista dedicado. Se hizo una foto conmigo. Si lee esto y me la quiere mandar, estaré encantado. Yo, para ser sincero, prefiero las casetas donde los lectores se puedan acercar cuanto quieran, tocar los libros, hablar con los escritores. Manel y Patricia, con los que tan bien lo pasé un par de semanas antes en su programa Llegir En Cas D'incendi, se acercaron por allí.
En la siguiente firma, antes de llegar, avizoro que debe de haber alguien muy conocido. Basta ver la cola kilométrica. Efectivamente, el mismísimo Eduardo Punset de los domingos por la noche en la 2 estaba allí estampando su rúbrica. Entro en la caseta, me siento detrás del rótulo con mi nombre sin tener tiempo de ver quiénes son mis otros compañeros de firma. A mi izquierda, un señor muy amable me dice que me han emparedado entre él y su mujer. Enseguida le ofrezco mi sitio y nos cambiamos. Pasamos un rato de charla agradable, entre firma y firma, sobreviviendo a la cola de lectores de Punset. Por cierto, su mujer es Ángela Becerra: tanto o más guapa al natural que en las fotos. Uno entiende que su marido no quiera separarse de ella. Al final de la firma tengo ocasión de saludar a mi colega Emilio Calderón, que en los dos últimos años ha conseguido nada menos que el Fernando Lara y ser finalista del Planeta. Algo debe de tener el agua cuando la bendicen.Después de comer comparto un rato de firma con Suso de Toro, Eduardo Iriarte y Asha, un personaje que gusta mucho a los niños. Ya he dicho que en SantJordi uno encuentra las compañías más curiosas. Sopla el viento y hay nubes, pero al menos no llueve. Vienen unos cuantos lectores cuyos familiares estuvieron presos en Mauthausen. Son los momentos más emotivos: una mujer que te cuenta que su padre, su abuelo o su tío estuvo preso en el campo; un hombre joven que me dice que su bisabuelo consiguió salvar la vida porque lo destinaron a la peluquería del campo de exterminio. Siempre me queda la duda de si he sido justo con estos héroes que salen en mi novela, si a sus familiares no les parecerá mal que haya utilizado sus vidas para inventarme una historia.
Anochece ya cuando acaban las firmas. La batalla ha terminado. Cuatro princesitas de segundo de ESO se acercan para venderme una rosa. Es para el viaje de fin de curso, me dicen, con tanta educación que me desarman. ¿Ah sí? ¿Y adónde vais?, les pregunto. Queremos ir a Mallorca. Les cambio una rosa por dos euros. Oliveira hace lo mismo. Todavía hay tres actos más esa noche. Vamos a la fiesta de El Mundo, donde me encuentro a otro viejo conocido del viaje que hice hace unos meses a Mauthausen con un grupo de periodistas: AlbertMontagut, el director de ADN. Nos damos un abrazo. Me ha alegrado mucho verlo. Luego vamos a la fiesta de Planeta. Todavía hay otro acto, pero ya no puedo más. Estoy agotado. Lo que a mí me gusta de verdad es escribir. Es la conclusión que saco siempre después de una jornada de estas, y ejercer de escritor apenas te deja tiempo para escribir. Eso sí, le prometí a ÓscarOliveira que iría con él al bar para los fans de la serie Perdidos: el Bharma. Si os gusta la serie (a mí, con todas su paranoias y sinsentidos me parece una obra maestra), no dejéis de visitarlo si recaláis por Barcelona.
Me ha encantado, los dos artículos, la crónica entera. Gracias por hacerla y colgarla. Un beso enorme. Ahora voy a ver el vídeo. A veces yo también me he sentido como tú. soy de pueblo :)) Antonia J Corrales
Me ha encantado tu relato de la feria del libro en Barcelona, me ha recordado los años que pasé allí y lo que me gustaba. Pondré un enlace a tu blog desde el mío. Un abrazo Primitivo
Hola Andrés, me ha encantado el video de S.Jordi y más siendo de mi ciudad , es un placer tenerte como escritor . Ah¡ me fué imposible verte en Abacús pués por la tarde me fuí a Girona. Un abrazo y hasta siempre Paqui
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
Comentarios
Un beso enorme. Ahora voy a ver el vídeo.
A veces yo también me he sentido como tú. soy de pueblo :))
Antonia J Corrales
Oye, a ver si puedes pasarme el enlace del vídeo.
Un beso,
Primitivo
Un abrazo,
Ah¡ me fué imposible verte en Abacús pués por la tarde me fuí a Girona.
Un abrazo y hasta siempre
Paqui