Será lo que se ha hecho siempre. La costumbre. Qué sé yo. Fue algo que descubrí cuando empecé a meter la cabeza en esta charca de tiburones que
muchas veces es el gremio de los escritores, y, sobre todo, lo he notado durante el último año, supongo que será por haber ganado el Ateneo de
Sevilla. Por raro que parezca, y es posible que también lo encuentren raro los lectores de este blog, todavía hay mucha gente a la que le sorprende que los escritores coma
mos, tengamos que pagar hipotecas, repostar gasolina (algunos conducimos), que vayamos al supermercado o que nos compremos ropa. Resulta curioso, ya lo sé. Pero es cierto. Si no, no me explico la razón por la que a los escritores no dejan de proponernos que trabajemos sin cobrar. Por el morro, vaya. Lo peor, o lo raro, porque a estas alturas ya no estoy seguro de nada, es que a veces, la persona que te escribe con extrema amabilidad para proponerte que participes en una mesa redonda sobre el futuro de la novela o los nuevos narradores -aunque tú no tengas ni
puñetera idea del futuro de la novela porque bastante trabajo tienes con escribir las tuyas, o eso de los nuevos narradores y las antologías siempre te haya traído un poco al fresco-, cuando le preguntas por lo tuyo, con timidez, porque incluso tú estás tan malacostumbrado que
incluso te da vergüenza pedir lo que consideras que te corresponde, es decir, no ya cuánto te van a pagar, más bien si te van a pagar siquiera, a lo mejor ya no te contesta porque se siente ofendida.
Habrase visto el tipo éste.

O sea, que un es
critor de mierda (en su correo te decía que que sería un honor contar con un novelista de tu talla, pero tu categoría profesional ha caído tan rápido como las acciones de la bolsa en un día tonto), y encima pretende que le paguemos por venir a solo cuatrocientos kilómetros de su casa para hablar durante una hora. Desde luego... Pues mira que al tío no le parece bastante con que nos presente una factura con sus gastos de viaje y que luego los del
ayuntamiento se la
paguen cuando puedan, si es que pueden... Lo mismo pretende el fulano engreído éste hacer lo que le gusta y encima cobrar. Si quiere ganar dinero que trabaje, coño, que trabaje como todo el mundo en lugar de estar todo el día rascándose la barriga.
Y es que, la verdad, un escritor no suele cobrar demasiado por asistir a una mesa redonda, a una presentación, a una lectura, ni es algo que se haga
todos los días, ni siquiera todas las semanas. Al menos no todos los escritores lo hacen cada semana. Pero llega un momento en la vida en que la dignidad es importante, tal vez lo único que nos queda. Yo he hecho -y hago, y haré- muchas cosas gratis. Casi siempre por amistad, porque no sé cómo negarme, o, simplemente, porque sí, porque me da la gana. Pero ésa es una decisión que le corresponde tomar al que tiene que hacer el trabajo, no al que lo ofrece.
Personalmente, según qué cosas, prefiero no hacerlas, o hacerlas gratis. Pero, insisto: es una decisión que me corresponde a mí. A veces, hacer las cosas por el morro (por el morro de quienes deberían pagarte), tiene una gran ventaja: en el
momento en que no estés conforme con algo puedes levantarte, recoger tus cosas y marcharte con la cabeza bien alta. La vida está mala. No hay más que echar un vistazo alrededor, y peor que se va a poner. La crisis nos afecta a todos, pero ya digo, la única forma de dignificar un trabajo es que te paguen lo que consideras justo. Es algo tan simple y tan natural que ni siquiera debería perder uno el tiempo en explicarlo.
(c) Andrés Pérez Domínguez, junio de 2010
Comentarios
Lo mismito que los políticos, que la mayoría de las veces no acuden al Congreso, o a donde tengan que ir, pero chico, las dietas, cobrarlas, las cobran, je,je..
Un abrazo.
Sergio G.Ros
Y luego está el tema de lo que tardas a veces en cobrar, ¿verdad Andrés? Como muchas veces no hay contrato de por medio, te pagan cuando les sale del nabo. A mí El Mundo de Baleares me dejó a deber 3 artículos (30 euros cada uno) y por mucho que protesté no los cobré nunca. Este gremio da pena, sí. Pero luego te viene una Rosa Regás y dile a ella que lo haga gratis. El pedigree no tiene nada que ver con el talento. Y para acabar, en homenaje a Saramago, recordemos la frase que le dijo a un buen amigo mío: lo nuestro es trabjo y silencio. Amén.
Por ello, desde el minúsculo espacio que ocupamos en los entresijos de este mundo, no te quepa la menor duda que hacemos y haremos lo imposible para paliarlo y para que el trabajo realizado, no remunerado, sea valorado y agradecido como merece.
Saludos a todos.
Tere
Me creo totalmente lo que dices porque algo sí que he estado metido y estoy en todos estos berenjenales. Yo, de momento, hago artículos y reseñas por gusto, incluso relatos, poesías y novelas, y la única forma que tengo de expresar todo esto es en mi blog. Hace tiempo que dejé de ir a recitales, por descontado que nunca me pagaron. Eso sí, un par de reseñas me proporcionaron un par de novelas gratis, algo es algo.
Yo pienso que todo tiene su tiempo. Y al principio, pienso que un escritor debe tragar carros y carretas con tal de darse a conocer un poco. Pero, afortunadamente para ti, ya no es tu caso, Andrés. Te conocemos todos a los que nos fascina la Literatura. Y también los profanos, lo he comprobado en varias ocasiones. Así que, exige tu tarifa, vive de esto para que nosotros podamos seguir disfrutando de tus maravillosas novelas.
Un abrazo.
Felicidades por tus éxitos. Tú, Andrés, estás ya tan asentado en tu oficio que pedir lo que estimes oportuno por tu trabajo no será ningún problema. Aún no he leído El violinista de Mauthausen, pero tus otras tres novelas demuestran sin ambages la solidez que has alcanzado como escritor. Tú carrera va a ir a más. No puede ser de otra manera. Hay muy pocos escritores como tú en este país. Raro será que con tu próxima novela no ganes el Planeta. A mí me encantaría.
Un saludo cordial.
Bueno, Diego, en cuanto a los plazos de cobro... Eso daría para otra entrada.
Sí, Tere. Así son las cosas. Pero si no nos ponemos firmes jamás dignificaremos nuestro trabajo.
Hola, Patricio. Sí, es verdad, durante mucho tiempo he hecho cosas gratis. No me arrepiento. Pero hace ya mucho que dije basta. Y ya tenía ganas de decirlo en voz alta. Uno acaba hasta el gorro de que pidan una colaboración porque, total, para ti resulta tan fácil esto de escribir... Joder, cuando yo quiero contratar a un albañil porque es tan bueno que parece que no le cuesta trabajo lo que hace, lo primero que tengo claro es que me va a costar más dinero que si se lo encargo a alguien que ni siquiera sabe levantar un tabique. Y que voy a quedar satisfecho. ¿Se le ocurre a alguien llamar a un albañil o a un fontanero para decirle que no tiene previsto pagarle? A mí no, desde luego.
Gracias, Paco. Lo bueno del blog, igual que hacer opinión en un medio de comunicación, es que puedes denunciar en voz alta lo que te parece injusto.
Gracias, Rosa Mary. El mundo literario es tan difícil como cualquiera. No creo que más.
Jose M, gracias. Mi próxima novela en el mercado será una que ganó un premio de novela corta en otoño del 2009. Supongo que estára en las librerías en otoño de este año. Respecto a la próxima que escriba, pues ya veremos cuándo se publica, en qué editorial, o si se publica siquiera...:) Lo mejor en la vida es no dar nunca nada por supuesto.
Abrazos a todos,
Que poco se valora lo intelectual !
Saludos desde Málaga.