Rutina
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Aún no se han terminado las fiestas, pero ya es hora de retomar el trabajo empezado. Suelo acometer las Navidades con ganas, pero rara vez no estoy deseando que terminen antes incluso de que haya llegado la noche de Reyes. Aunque puedo adaptarme a casi cualquier circunstancia, soy de los escritores que prefieren trabajar como un funcionario o un oficinista (tantas horas cada día, tantos días a la semana), y con este desbarajuste de horarios, de comidas excesivas y de falta de ejercicio (otra de las rutinas que soy incapaz de dejar a un lado) me acabo inquietando, y no veo el momento de volver a la vida aburrida y feliz de siempre: escribir por las mañanas, hacer deporte, leer, ver alguna película. 
Y es que, por más que uno lo necesite, cuesta volver a la rutina. A primeros de diciembre hice una pausa en la escritura de mi nueva novela para recapitular, leerla sin prisas desde el principio y esbozar los capítulos de la segunda parte que aún me falta por escribir. Y entre tanta fiesta y tanta celebración, a uno no le queda más remedio reconocer que se está haciendo un poco el remolón (procrastinación, dicen que se llama ahora), y en lugar de coger al toro por los cuernos, en realidad lo que está es mareando la perdiz. Así que ya te vale de excusas, me he dicho esta mañana, como quien se da una orden. Ponte con tu nueva novela y termínala de una vez. Echarse una bronca uno mismo suele funcionar, así que estoy en ello, diseñando los capítulos que me quedan por escribir: diez o doce, calculo, tres o cuatro meses de trabajo. Puede que más o puede que menos. Tampoco hay prisa. 
Casi siempre, al escribir una novela, que se hace tan largo, uno sigue adelante sobre todo por amor propio, porque tienes que terminar lo que has empezado. Y luego te alegras, vaya que sí. Abro el cuaderno de mi manuscrito y ya estoy en Madrid, en Alemania, en Austria, en Francia, en Italia, en Barcelona, en Andalucía, hace exactamente sesenta y un años.
Sonrío. No es mala vida, después de todo, crear el mundo a tu antojo en un cuaderno de rayas.
© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2011
Comentarios
Mis mejores deseos a todos, sé que es una frase , pero me gusta decirla por estas fechas. haritz
Que tengas un buen año,lleno de éxitos.
Saludos.
Abrazos,
PD: Realidadubevista: es un poco más complicado, no te creas. Tal vez contado así parezca muy idílico, pero en realidad es un trabajo como cualquier otro
gracias Andrés...