FIN
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Algunos lectores y amigos me han preguntado en Facebook el título, o que les avance algún pasaje. De momento, prefiero no decir nada, salvo que esta novela que ahora estoy corrigiendo tendrá unas 150 páginas más que El violinista de Mauthausen o El factor Einstein (o sea, que, quien tenga intención de leerla, ya puede ir ejercitando los bíceps en el gimnasio...), sucede en 1950 entre Salzburgo, París, Berlín, Barcelona, Madrid y Sevilla, y en la trama aparece un personaje de El violinista de Mauthausen y otro de La clave Pinner. Yo estoy satisfecho con el resultado, y ese es el primer paso, creo, para que a los lectores pueda gustarles. No creo que se publique hasta el año próximo, si no más tarde. Con los libros nunca se sabe. La novela ha sobrevivido a muchos viajes, a una tormenta veraniega que se llevó por delante cerca de trescientas páginas manuscritas; a dos ordenadores, el de sobremesa y el portátil, que se fundieron para siempre; y a bastantes momentos de incertidumbre, los habituales, cuando no puedes evitar preguntarte qué demonios estás haciendo encerrado tantas horas al día en un mundo que no existe más que en tu imaginación. Pero escribir un novela también es igual que llevar un tesoro en tu cabeza durante muchos meses con la ilusión de poder compartirlo algún día con los demás.
De momento puedo enseñar a los lectores de esta bitácora el paisaje de mi mesa de trabajo después de una batalla tan larga: siete cuadernos manuscritos con más de setecientas páginas de mi puño y letra, cuatro cuadernos de notas, mi pluma favorita, dos botes de tinta vacíos, cuatro bolígrafos negros y dos rojos, dos lápices, nueve libros que he manejado para documentarme, y mi portátil nuevo.
Al menos le queda a uno la satisfacción del deber cumplido. Con eso, de momento, ya es bastante.
© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2011
Comentarios
Tony-ousthw
Abrazos,
¡¡Muchas felicidades!! Volverá a ser un placer literario leer esta novela nueva. Eso seguro.
Y, por cierto, me has contagiado: voy a empezar, a pesar de mi letruja, a escribir a mano.
Un fuerte abrazo.