Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Por fin ya es lunes

No suelo escribir los sábados ni los domingos. Es una costumbre que me impongo para apartarme saludablemente del mundo imaginario que habito durante muchas horas de lunes a viernes, y a no ser que esté de viaje o tenga algún compromiso que me impida inclinarne sobre mis cuadernos entre semana, los sábados y los domingos dejo a un lado la ficción. Reconozco que a veces es un alivio llegar al final de la semana y plegar velas hasta el lunes, pero otras veces, cuando te levantas el sábado o el domingo te sientes raro, y a veces tienes que luchar contra la tentación de sentarte en el despacho a jugar a “imaginemos que...”.

Este fin de semana ha sido uno de esos. Pasado mañana hará un año exacto que empecé a escribir mi última novela, y, arremangado hasta los codos con el último capítulo que estoy, si no hay una catástrofe por medio -crucemos los dedos-, estará terminada, en bruto, para el próximo viernes, o quizá para el lunes o el martes de la semana siguiente. Luego aún quedará mucho trabajo por delante -aunque corregir, pulir o zurcir párrafos cuando has llegado al final de la historia me relaja bastante-, pero estar a punto de concluir una novela en la que has habitado casi a diario durante los últimos doce meses termina empujándote a cambiar tus costumbres, como una tentación incómoda para alguien que cree a pies juntillas en la disciplina. Por eso ayer y hoy me ha costado mucho no sentarme para avanzar un poco en la conclusión de mi novela. Me paro a pensarlo y no estoy seguro de si por un lado me resisto a esperar unos cuantos días más para escribir el final, mientras por otro me sucede exactamente lo contrario, y lo que no quiero es dejar de convivir con unos personajes que llevan tanto tiempo haciéndome compañía.

www.twitter.com/aperezdominguez
www.facebook.com/pages/Andrés-Pérez-Domínguez/2720700268812011©

© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2011

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
mi "modus vivendi", mi contexto, mis circunstancias y... yo misma, que difieren, imagino, del tuyo, no hacen por menos que, desear, igualmente, que llege el lunes, que continúe con el martes y, así, hasta el viernes... para seguir con otro nuevo lunes...
Rosa mary ha dicho que…
Hola que tal ,todo lo contrario que a la mayoria .Empiezas con ganas la semana espero que la termines igual.Es un placer ver como se hace una novela,( y poder tenerla en las manos).Feliz semana como se enpieza se termina.Buenas noches Andrés
Negro Sobre Blanco ha dicho que…
Me alegra sobremanera estés terminando tu proyecto. Y me alegra también ver descansas los sábados, de no ser así terminarías como el Quijote. Espero verla pronto por allí y mas espero verla en mis manos y poder echarle una ojeada a alguna de tus obras. Feliz semana!
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Gracias por vuestros comentarios.
Abrazos,

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein