Es muy extraño el momento de terminar una novela. En un oficio tan raro, en el que convives
intensamente durante meses con gente que no existe, llegar al final de una novela es como salir a la superficie después de haber estado sumergido durante mucho tiempo, y es como si uno necesitara una cámara de descompresión muy particular para poder adaptarse a un ritmo incómodo, por muy placentero que parezca, en el que desde por la mañana no estés organizándote el día para poder encajar unas cuantas horas inclinado sobre el cuaderno. Es raro, y no es agradable, ni siquiera porque acabe de empezar el verano. Tal vez porque al terminar un nuevo libro uno se siente vacío, o lo asalta una soledad difícil de soportar. Y es que, quién sabe, puede que escribir sea la mejor manera de no estar solo. Hace un rato leía la
entrevista con Sam Shepard en El País: “Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para escribir. Es un conflicto sin solución.”
Estoy de acuerdo.
Esta tarde veía en el telediario un reportaje sobre unos maestros que acaban de jubilarse después de más de cuarenta años enseñando. Jubilación viene de júbilo, pero no puedo evitar sentir lástima de quien ha de abandonar su oficio a la fuerza, aunque también le apetezca descansar.
Lo bueno de escribir novelas es que la sensación de estar jubilado apenas dura unas semanas. Casi sin darte cuenta estás rebuscando en cuadernos viejos notas que escribiste apresudaramente para olvidar enseguida, y como si una mano invisible te empujase, estás otra vez en tu despacho, diseñando tramas y creando personajes, estrujándote la cabeza para contar algo que es mentira pero tu obligación es hacer que parezca verdad a los ojos de los lectores.
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© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2011
Comentarios
Si eso mismo es por lo que pasa un escritor una vez tras otra... ¡qué vida tan dura y qué soledad la que vivis!
Saludos.
Nunca estarás solo y además nunca moriras.
Un abrazo.
Bárbara.
http://blog.editorialcm.es/2011/06/20/harry-bernstein-un-longevo-escritor/
Besos, guapo
Me ha encantado leerlos.
Abrazos,