Un clavo saca otro clavo
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones

Cuento esto hoy porque hace exactamente un año, un día tan caluroso como este, salí de mi casa por la tarde y dejé la ventana abierta. Nada raro, porque era verano, pero enseguida el cielo se cubrió de nubes negras, y llovió tanto que hasta los bomberos tuvieron que hacer horas extra para ayudar a los vecinos y el agua se llevó calle abajo unos cuantos coches. Los habituales de este blog sabéis (permitidme el tuteo) que al volver aquella noche me encontré tres cuadernos manuscritos de la novela en la que estaba trabajando para tirarlos a la basura. Se habían mojado tanto que las tapas estaban tatuadas en la mesa de mi despacho. Aún queda algún resto que no he querido borrar del todo, para que no se me olvide. Pero todo pasa y todo queda (hoy me levanté poético...), y aquella novela se terminó, con un poco de retraso, o tal vez cuando tenía que haberse terminado y ya está. Y ahora, apenas dos meses después de haberle puesto punto final, me afecta otra vez esa sensación tan rara (mucho de lo que tiene que ver con este oficio es bastante extraño): es como si no la hubiera escrito yo, como si el mazo de folios se debieran al esfuerzo de otra persona y ya no me perteneciera. Un clavo saca otro clavo (la poesía, otra vez), y ni siquiera pienso en ella o en los personajes con los que convivido durante tanto tiempo. Ahora lo que más me interesa es empezar una nueva historia que tengo en la cabeza y ya no me deja dormir, encontrar algunas imágenes en un viaje que tengo previsto empezar esta misma semana para usarlas en la próxima novela. Quién sabe, a lo mejor será esta alguna clase de compensación por no poder olvidar cuanto quisiera: cada vez que escribes la primera frase de una nueva novela, es como si el mundo empezara a girar otra vez, como estrenar una nueva vida llena de misterios en la que nada de lo que has escrito antes importa.
www.twitter.com/aperezdominguez
http://www.facebook.com/pages/Andrés-Pérez-Domínguez/272070026881
© Andrés Pérez Domínguez, agosto de 2011
Comentarios
Abrazos,