Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Fernando Aramburu

Estaba en el extranjero y me enteré tarde, en el avión de vuelta a Madrid, de que Fernando Aramburu había ganado el premio Tusquets de novela. Tengo que confesar que no había escuchado hablar de Fernando Aramburu, o al menos no lo recordaba, hasta el otoño de 2006, cuando publicó Los peces de la amargura. Entonces yo recomendaba libros en la radio e inauguramos el espacio de aquella temporada con la espléndida colección de cuentos que hablaba con gran lucidez del País Vasco, del terrorismo, de un tema que parecía tabú, o casi. Al menos un servidor nunca había leído nada que lo abordara de una forma tan humana, abierta y sencilla.
Aquel libro, lo recuerdo perfectamente, es de los que recomiendas a los oyentes convencido de estar animándolos a probar algo que merece la pena de verdad. Al cabo, se trataba de buena literatura sobre un tema interesante. Y además emocionaba. No le pido mucho más a un libro.

Este año Fernando Aramburu publicó otro libro de cuentos: El vigilante del fiordo. No suelo acudir a los saraos literarios, pero lamenté no poder estar en Sevilla cuando el escritor vino a presentarlos. Me hubiera gustado al menos saludarlo, pero yo andaba liado con otras cosas y no pudo ser. Ahora tengo mucha curiosidad por leer su novela premiada, Años lentos. Creo que se publica en febrero, y me da que va a tener muchos lectores. Mientras tanto, los cuentos de El vigilante del fiordo harán menos larga la espera.

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© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2011

Comentarios

Diego Prado ha dicho que…
Su primera novela, "Fuegos con limón" me gustó mucho,además de tener momentos delirantes. Allí ya había un gran escritor. Hay pocas primeras novelas tan perfectas. Luego he leído alguna otra obra pero sobre todo recuerdo la mencionada.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Yo ésa no la he leído, Diego. Pero Los peces de la amargura fue un descubrimiento. Si no lo has leído, te lo recomiendo.
Un abrazo,

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