Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Fernando Aramburu

Estaba en el extranjero y me enteré tarde, en el avión de vuelta a Madrid, de que Fernando Aramburu había ganado el premio Tusquets de novela. Tengo que confesar que no había escuchado hablar de Fernando Aramburu, o al menos no lo recordaba, hasta el otoño de 2006, cuando publicó Los peces de la amargura. Entonces yo recomendaba libros en la radio e inauguramos el espacio de aquella temporada con la espléndida colección de cuentos que hablaba con gran lucidez del País Vasco, del terrorismo, de un tema que parecía tabú, o casi. Al menos un servidor nunca había leído nada que lo abordara de una forma tan humana, abierta y sencilla.
Aquel libro, lo recuerdo perfectamente, es de los que recomiendas a los oyentes convencido de estar animándolos a probar algo que merece la pena de verdad. Al cabo, se trataba de buena literatura sobre un tema interesante. Y además emocionaba. No le pido mucho más a un libro.

Este año Fernando Aramburu publicó otro libro de cuentos: El vigilante del fiordo. No suelo acudir a los saraos literarios, pero lamenté no poder estar en Sevilla cuando el escritor vino a presentarlos. Me hubiera gustado al menos saludarlo, pero yo andaba liado con otras cosas y no pudo ser. Ahora tengo mucha curiosidad por leer su novela premiada, Años lentos. Creo que se publica en febrero, y me da que va a tener muchos lectores. Mientras tanto, los cuentos de El vigilante del fiordo harán menos larga la espera.

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© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2011

Comentarios

Diego Prado ha dicho que…
Su primera novela, "Fuegos con limón" me gustó mucho,además de tener momentos delirantes. Allí ya había un gran escritor. Hay pocas primeras novelas tan perfectas. Luego he leído alguna otra obra pero sobre todo recuerdo la mencionada.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Yo ésa no la he leído, Diego. Pero Los peces de la amargura fue un descubrimiento. Si no lo has leído, te lo recomiendo.
Un abrazo,

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