Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Corregir en voz alta

Contaba el otro día en las redes sociales que, antes de mandar mi nueva novela para que le echen un vistazo los correctores de Plaza & Janés, la estoy corrigiendo por última vez leyéndola en voz alta. Suelo leer mis libros en voz alta cuando los reviso antes de publicarse, y lo raro es que a tanta gente le haya sorprendido. Escucharte a ti mismo en voz alta es una manera estupenda, creo, de encontrar fallos que después de haber leído lo que has escrito tantas veces ―aparte de haber escrito la novela uno la lee machaconamente antes de publicarse― se te pueden pasar por alto. Después de no haber dormido muy bien, esta mañana soleada de sábado también he estado trabajando. Menos mal que es invierno y tengo las ventanas cerradas. Si no, cualquiera que pase por la calle puede tomarme por un loco que habla solo. Entre ayer y hoy me he ventilado unas cien páginas. Aún me quedan casi otras quinientas. Un par de semanas más, al menos, porque hay que ir despacio, y pararse de cuando en cuando para ajustar detalles que chirrían un poco. Aunque ya sólo te chirríen a ti. Eso es lo que estoy haciendo estos días. Si os apetece escucharlo, sólo tenéis que pinchar en el “play”. El sonido no es el mejor, pero se escucha de un modo aceptable, creo.


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© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2012

Comentarios

naty ha dicho que…
Muchas gracias por permitirme escucharte,Andrés.Muy interesante la información que has compartido en tu blog.
Que sigas alcanzando muchos éxitos en tu carrera de escritor.
Un abrazo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
En ello estamos. Procurando que quede lo mejor posible.
Abrazos,
Juan ha dicho que…
Solo son 50 segundos!!!!
Quiero más....;)

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