Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Corregir en voz alta

Contaba el otro día en las redes sociales que, antes de mandar mi nueva novela para que le echen un vistazo los correctores de Plaza & Janés, la estoy corrigiendo por última vez leyéndola en voz alta. Suelo leer mis libros en voz alta cuando los reviso antes de publicarse, y lo raro es que a tanta gente le haya sorprendido. Escucharte a ti mismo en voz alta es una manera estupenda, creo, de encontrar fallos que después de haber leído lo que has escrito tantas veces ―aparte de haber escrito la novela uno la lee machaconamente antes de publicarse― se te pueden pasar por alto. Después de no haber dormido muy bien, esta mañana soleada de sábado también he estado trabajando. Menos mal que es invierno y tengo las ventanas cerradas. Si no, cualquiera que pase por la calle puede tomarme por un loco que habla solo. Entre ayer y hoy me he ventilado unas cien páginas. Aún me quedan casi otras quinientas. Un par de semanas más, al menos, porque hay que ir despacio, y pararse de cuando en cuando para ajustar detalles que chirrían un poco. Aunque ya sólo te chirríen a ti. Eso es lo que estoy haciendo estos días. Si os apetece escucharlo, sólo tenéis que pinchar en el “play”. El sonido no es el mejor, pero se escucha de un modo aceptable, creo.


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© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2012

Comentarios

naty ha dicho que…
Muchas gracias por permitirme escucharte,Andrés.Muy interesante la información que has compartido en tu blog.
Que sigas alcanzando muchos éxitos en tu carrera de escritor.
Un abrazo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
En ello estamos. Procurando que quede lo mejor posible.
Abrazos,
Juan ha dicho que…
Solo son 50 segundos!!!!
Quiero más....;)

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