Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Pequeñas mentiras sin importancia

Uno de los inventos que me facilita bastante la vida es un dvd grabador (ya voy por el segundo), que compré hace unos años gracias a la recomendación de mi amigo Patricio, que suele estar mucho más al tanto que yo en lo que a tecnología se refiere. Lo tengo programado para que grabe todos los días unas cuantas horas y de vez en cuando lo reviso, edito y guardo o borro lo que me voy encontrando. Esta tarde rescaté una película francesa que se grabó esta semana, creo: Pequeñas mentiras sin importancia. En parte se salvó de ser borrada porque vi que uno de los intérpretes era François Cluzet, y la última película que vi protagonizada por este actor, No se lo digas a nadie, me gustó mucho. Prefiero no leer las críticas de las películas hasta después de haberlas visto. Manías que tiene uno. Después de verla me entero de que hay de todo: gente a la que le encanta por su frescura y gente que abomina de ella por tontorrona y superficial.

Pues vale. Puede que no sea la mejor película del mundo, pero a mí me ha mantenido cerca de dos horas y media delante de la pantalla con una media sonrisa. Y no es fácil: ni la sonrisa durante tanto tiempo ni aguantar dos horas delante de la tele. Se lo decía hoy mismo a otro amigo, José Manuel, cuando le escribí para recomendársela. Y aprovecho para animar a los lectores de este blog a verla. Es la historia de un grupo de amigos cuarentones que se van juntos de vacaciones. Nada más. Nada menos. Sostengo siempre que lo más difícil es hacer que parezca fácil algo que no lo es en absoluto. Y yo creo que detrás de Pequeñas mentiras sin importancia hay mucho talento. La están poniendo estos días en Canal +. Ya me diréis.

Comentarios

Rosa mary ha dicho que…
Buenas noches,bueno pues yo hace meses que la vi en el cine .Y me pareció bonita porque las pequeñas mentiras guardan secretos que no contaríamos
Alicia ha dicho que…
Gracias por la recomendación, tiene buena pinta, me recuerda el tráiler a aquella película inglesa "Los amigos de Peter", que me encantó, ciertamente como la vida misma, pequeñas mentiras que forjan quizá nuestro escudo ante los demás. Abrazos
Patricio ha dicho que…
Bueno, recojo el guante e intentaré ver la peli. Lo de la tecnología e informática, hace ya un tiempo que me adelantaste, pues ahora soy experto en educación infantil, jeje. Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
¿Y por qué no sorteas una cena con tus lectoras? Sería un detalle por parte, no te costaría nada y nos dejarías satisfechas a unas cuantas que estamos deseosas de pasar un rato charlando con nuestro escritor favorito
Admiradora ha dicho que…
Eso no vale porque las lectoras de Sevilla tienen ventaja
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Gracias por vuestros comentarios. Me hacen gracia los anónimos (las anónimas), pero no acabo de creérmelo...
Abrazos para todos,

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