Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Las tetas de Kate Winslet


                  
Si algo hay que reconocer a James Cameron, aparte del talento cinematográfico, es su habilidad para obtener beneficio de casi cualquier aventura que emprenda. No es casualidad que se haya atrevido a ser el primer hombre en bajar en solitario hasta el lecho de la fosa de las Marianas la misma semana que Titanic se estrena en 3D. Dicho esto, no puedo evitar sonreír al enterarme hoy de que el gobierno chino ha mutilado los planos de la película en tres dimensiones donde aparecen los pechos de Kate Winslet mientras Leonardo Di Caprio dibuja sus curvas. Otro golpe de suerte en forma de promoción gratuita. Y, al cabo, van a ser los chinos los que se lo pierdan. Las tetas de la Winslet, quiero decir.
Yo recuerdo haber disfrutado mucho con Titanic cuando la vi en el cine, en las dos dimensiones de toda la vida. Pero, si soy sincero, dejando las bromas y las tetas aparte, los protagonistas de la película no me parecieron nada del otro mundo. Tendría que ver Titanic de nuevo (yo tendré la suerte de verla en España...) para ver si ahora sus interpretaciones de entonces me sugieren algo más. Pero también he de reconocer que los años me han quitado la razón. Di Caprio me ha gustado mucho en las últimas películas suyas que he visto (Infiltrados, Shutter Island, Origen; la inquietante Revolutionary road, donde él y Kate Winslet sí están muy bien. Por J. Edgar no terminé de decidirme: me daba pereza). Con Kate Winslet me ha pasado tres cuartos de lo mismo: ahora me parece mucho más guapa que en Titanic, y estaba espléndida, vestida y desnuda, en El lector, aunque no posara para el pintor Di Caprio ni falta que le hacía; y en  Little children (no quiero pecar de cursi, pero me gusta más el título original que Juegos secretos), y en la serie Mildred Pierce. Supongo que ninguna de estas tres películas ni la serie podrán verse completas en China si las estrenan en 3D porque Kate Winslet se despelota en todas. Mucho más que en Titanic, para el gozo de sus fans. Allí los espectadores habrán que conformarse en el cine con girar la cabeza del susto al ver acercarse el iceberg inoportuno por estribor. No digo yo que eso esté mal. Pero seguro que no es lo mismo...

© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2012



Comentarios

Pakiba ha dicho que…
Como dice muy bien ellos se lo pierden.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Pues sí, Pakiba. Ellos se lo pierden. Un abrazo,

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