Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Marathon man



No crecí leyendo a Cortázar, ni a Borges, ni a García Márquez. Lo escribo y no es una disculpa ni una jactancia. Tardé un poco más en leer a estos tres autores que cito, y en todos ellos, y en muchos más, he encontrado cosas muy apreciables. Otros se jactan de haberse bebido a estos tres y a muchos otros y además desprecian sin pudor las novelas en las que pasan cosas con la excusa de que aparecen nazis o espías sin haber dedicado un momento a leerlas aunque luego escriban sobre ellas para destrozarlas. Me encojo de hombros. Que, por otra parte, es un ejercicio estupendo. Yo de niño leía a Stevenson, a Dumas, a Salgari, y antes de convertirme en adolescente ya había descubierto a Le Carré, a Graham Greene, o las primeras novelas de Follet o Forsyth. Sí, ¿qué pasa? En determinados círculos literarios uno parece tener que disculparse por haber disfrutado con estos autores en lugar de arrugar la nariz con asco o sacudir la mano con indiferencia elitista al decir que jamás ha leído una novela suya. Y eso que también leo poesía, disfruto con los cuentos de mi querido José María Merino y otros muchos autores, y para mí, no me canso de decirlo, el mejor escritor español vivo (y que nos dure muchos años) es Antonio Muñoz Molina.
Viene esto a cuento porque anoche vi una parte de Marathon man, la película de John Schlesinger con guión de William Goldman basado en su propia novela. Ya estaba empezada pero no pude separarme de la tele, con una media sonrisa todo el tiempo al reconocer las historias que siempre me gustaron. Tengo una vieja edición de Marathon man en mi estantería, la misma que leí hace casi tres décadas. No la había vuelto a leer y hasta anoche hacía muchos años, por lo menos quince, que no veía la película otra vez. Me gusta mucho volver a ver películas que ya he visto: a veces prefiero hacer eso antes de ver una nueva. Manías que tiene uno. Todo el mundo recuerda Marathon man por la famosa escena de la tortura odontológica al protagonista, pero a mí esa parte es la que menos me interesa. Prefiero la atmósfera, la forma en la que se presentan los personajes, al gran Roy Scheider (con los años impresiona su forma física y esa planta de galán) luchando en calzoncillos en la habitación de un hotel en París; los matones nazis que acompañan a Lawrence Olivier; el héroe a su pesar que encarna Dustin Hoffman.
Una media sonrisa todo el tiempo, decía. A Dustin Hoffman los matones nazis le meten la cabeza en una bañera, lo colocan en una silla, maniatado. Después de ver la película me quedé pensando si a lo mejor el subconsciente me llevó a poner a un par de personajes de mi nueva novela en el mismo brete. Lo recuerdo, y lo escribo, y no puedo espantar esta mueca de satisfacción. Yo he crecido leyendo novelas así. Pero eso ya lo he dicho.


© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2012

Comentarios

Rosa mary ha dicho que…
No recuerdo haberla visto , y es muy interesante lo que cuentas porque todo lo que tenga que ver con la guerra mundial y la española me gustan mucho .( Y hoy en cine clásico Historias de Filadelfia )muy buena comedia ,Buenas tardes
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Pues Marathon man te gustará, Rosa Mary. Un abrazo,

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