Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Generación Random



Nunca me gustaron las etiquetas ni la pertenencia a grupos. El asociacionismo no es lo mío, vaya. Ni en la vida (no pertenezco a ningún partido político ni soy socio de ningún equipo de fútbol), ni en el oficio literario (cuando alguien se inventa una generación cruzo los dedos para que no se acuerde de mí). Los grupos, si los hay en este gremio de juntar letras, deben surgir espontáneamente, creo. El viernes me mandaron unas cuantas fotos de la fiesta de Random House la semana pasada, durante la feria del Libro de Madrid y, de todas, me quedo con ésta. Por alguna razón hemos coincidido unos cuantos autores de una misma generación en Plaza & Janés. Tampoco sé si somos algo así como el relevo, pero estoy seguro de que no es casualidad que todos hayamos recalado en el mismo sitio. Y es posible que los cuatro escritores que estamos en esta foto tengamos en común que a todos nos gusta contar historias y que nos lean. Lo que acabo de decir parece una perogrullada, pero no es tan fácil encontrar escritores sin complejos a la hora de narrar y escoger escenarios que hasta hace no mucho tiempo no eran los más habituales de la narrativa española. También hay escritores que presumen de tener pocos lectores, pero yo creo que mienten. No sé cómo acabamos los cuatro posando para la foto, pero estamos ahí, con nuestros editores. David Trías, el jefe de Plaza & Janés, a la izquierda, disimula mal una sonrisa de satisfacción; junto a él, mi viejo amigo Félix J. Palma tiene los ojos entornados, como si estuviera en éxtasis; Andrés Pascual e Ignacio del Valle también parecen felices; igual que Alberto Marcos, a mi lado, el editor que ha trabajado con mi tocayo Pascual y con Nacho sus novelas, y también me ha hecho sudar un poco con la mía.
Ya digo: los cuatro hemos recalado en Random House. Andrés Pascual ya llevaba tiempo en la casa, pero Félix J. Palma e Ignacio del Valle acaban de estrenarse en Plaza & Janés después de haber estado dando tumbos por ahí. Como yo mismo, que empiezo con ellos en octubre.
Nadie puede decir lo que pasará en el futuro. Si seguiremos compartiendo editorial (ojalá que sí, y estoy convencido de que todos pensamos igual). Si escribiremos siquiera (aquí sólo puedo hablar por mí porque estoy, literalmente, agotado). Pero me gusta mucho esta foto, como si significase algo más de lo que puede verse a simple vista. Y si creéis que el tipo de la derecha está a gusto no vais desencaminados. Se le ve contento. Y es verdad. Creedme. Lo conozco bien.




© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla