Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Generación Random



Nunca me gustaron las etiquetas ni la pertenencia a grupos. El asociacionismo no es lo mío, vaya. Ni en la vida (no pertenezco a ningún partido político ni soy socio de ningún equipo de fútbol), ni en el oficio literario (cuando alguien se inventa una generación cruzo los dedos para que no se acuerde de mí). Los grupos, si los hay en este gremio de juntar letras, deben surgir espontáneamente, creo. El viernes me mandaron unas cuantas fotos de la fiesta de Random House la semana pasada, durante la feria del Libro de Madrid y, de todas, me quedo con ésta. Por alguna razón hemos coincidido unos cuantos autores de una misma generación en Plaza & Janés. Tampoco sé si somos algo así como el relevo, pero estoy seguro de que no es casualidad que todos hayamos recalado en el mismo sitio. Y es posible que los cuatro escritores que estamos en esta foto tengamos en común que a todos nos gusta contar historias y que nos lean. Lo que acabo de decir parece una perogrullada, pero no es tan fácil encontrar escritores sin complejos a la hora de narrar y escoger escenarios que hasta hace no mucho tiempo no eran los más habituales de la narrativa española. También hay escritores que presumen de tener pocos lectores, pero yo creo que mienten. No sé cómo acabamos los cuatro posando para la foto, pero estamos ahí, con nuestros editores. David Trías, el jefe de Plaza & Janés, a la izquierda, disimula mal una sonrisa de satisfacción; junto a él, mi viejo amigo Félix J. Palma tiene los ojos entornados, como si estuviera en éxtasis; Andrés Pascual e Ignacio del Valle también parecen felices; igual que Alberto Marcos, a mi lado, el editor que ha trabajado con mi tocayo Pascual y con Nacho sus novelas, y también me ha hecho sudar un poco con la mía.
Ya digo: los cuatro hemos recalado en Random House. Andrés Pascual ya llevaba tiempo en la casa, pero Félix J. Palma e Ignacio del Valle acaban de estrenarse en Plaza & Janés después de haber estado dando tumbos por ahí. Como yo mismo, que empiezo con ellos en octubre.
Nadie puede decir lo que pasará en el futuro. Si seguiremos compartiendo editorial (ojalá que sí, y estoy convencido de que todos pensamos igual). Si escribiremos siquiera (aquí sólo puedo hablar por mí porque estoy, literalmente, agotado). Pero me gusta mucho esta foto, como si significase algo más de lo que puede verse a simple vista. Y si creéis que el tipo de la derecha está a gusto no vais desencaminados. Se le ve contento. Y es verdad. Creedme. Lo conozco bien.




© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2012

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